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sábado, 20 de febrero de 2010

Sin Santiago, para qué?



Me confieso desconocedora de la pelota, a duras penas sé que significa un strike, una bola o una base robada. Pero como cualquier otro santiaguero, me fascina el espectáculo que alrededor de él se teje, aún cuando en Cuba no se explota, en el mejor sentido de la palabra, este que es sin dudas el mayor espectáculo en esta isla de la música... y de los deportes.

El espectáculo lo forman la gente en el estadio, y es que no es lo mismo ir a ver la pelota al estadio, que asistir al jugo por la televisión, por muy bueno que sean los comentarios de Héctor Rodríguez. Allí toda clase de aditamentos, desde sombrillas, hasta un sombrero de papá Noel, como lo ví yo hace unos días..., se encuentra un ajiaco de ropas, y de personas, una muchacha delgada que sin hacer caso de las burlas, bailaba un buen reguetón, o los personajes célebres que juego tras juego animan la gradería.

Ese es el mundo que alrededor de la pelota, y del equipo Santiago, vivimos los santiagueros, el placer de discutir en la plaza de marte, o el genio que coge mi madre cuando Meriño no batea, o cuando a Navas se le cae la pelota.

Pero este año, cuando Santiago respira sus últimas bocanadas de aire, para qué? Es que una final sin Santiago o Industriales, y con el perdón de los demás, es aburridísima, vaya, que si ninguno llega a la final, yo voy a proponer que hagan una serie al final entre ellos dos, para que las personas como yo, que disfrutan de todo el ambiente competitivo y regionalista, podamos decir que vimos una buena serie de pelota.

Estas son las consideraciones de alguien que desconoce el mundo de las rectas y curvas, opiniones más confiables, el blog de José Raúl Castillo.

lunes, 15 de febrero de 2010

El desarrollo hiere las tradiciones.

Es cierto que la ciudad de Santiago de Cuba ha sido capaz de inspirar increíbles paisajes citadinos a través de las habilidosas manos de artistas como Botalín o Aguilera.

Recordar que fueron sus habitantes, calles, recovecos y muros los que conquistaron a William Vivanco a componer y recopilar el que es, en los últimos años, uno de los discos de música que más retrata y homenajea a esta preciosa ciudad.

Claro está que eso sin dejar de mencionar que es Santiago de Cuba tierra de poetas donde florecen cual semillas que germinan por sus calles abonadas por el trabajo titánico de centros como la editorial Oriente, Ediciones Santiago y la UNEAC.

De igual forma, la campiña cubana ha tenido el mismo efecto inspirador en los artistas, así que dejemos atrás las ilusorias fronteras de lo rural y lo urbano.

Pensar en un campo de Cuba, es remitirse casi instantáneamente a un paisaje poblado de bohíos, palmas reales y amplias praderas. En las verdaderas zonas rurales, es visualizar una cocina a leña, grandes calderos, el colador rústico que no falta para colar el café de la mañana, las gallinas que lo pican todo, el cerdo que casi pasa por un perro y el guajiro machete en mano montando a caballo pastoreando animales.

Esa idea, ideal para algunos, se encuentra en peligro de desaparecer en algunos parajes de nuestra serranía. El desarrollo, siempre que irrumpa respetando el medio ambiente y a las personas, no debe ser malo. Sería injusto, y hasta egoísta, pensar en la idea de congelar en el tiempo las zonas más apartadas de nuestro país para que lucieran una imagen más añeja y acorde con la geografía en que se encuentran.

Pero lo que sí es cierto también, es que no fueron casas de hormigón y sí los bohíos los que inspiraron e impulsaron a insignias artistas de la plástica como Mariano y Carlos Enríquez a reflejar el tema rural en sus obras.

Por su ubicación geográfica, Cuba se ha convertido, casi obligatoriamente y por desgracia, en un punto turístico de huracanes y tormentas tropicales. De ahí la necesidad de plantearse nuevas estrategias urbanísticas en las que se incluyen la creación de viviendas más resistentes.

Esta idea a la vez de garantizar hogares más duraderos, ha traído como consecuencia que pueblos en los que el fondo habitacional era ocupado mayoritariamente por descendientes modernos de construcciones indígenas, o sea los bohíos, en la actualidad muestran un rostro que se asemeja más a pequeñas ciudades donde habita el hormigón y el asfalto.

Aunque en mi opinión en ese contexto de estas poblaciones se mantuviera un bohío a modo de sitio donde jugar dominó y realizar alguna que otra actividad cultural, por lo menos ahí, sería bueno mantener esa imagen de la campiña que ha inspirado a tantos.

Vivimos en una era donde se dice que lo tradicional sucumbe ante el impetuoso avance del desarrollo de todas las ramas del saber. Cuba, insertada en esa amplia red global, no escapa a tal fenómeno.

Con un sincero anhelo y propósito de mejorar las condiciones de los habitantes de las zonas rurales de nuestro país, el gobierno cubano día a día trabaja por acercar las más modernas tecnologías y facilidades a las poblaciones de los campesinos. Pero con el resplandor de las ollas arroceras, de las vasijas de teflón y las cocinas eléctricas que no manchan los calderos, ¿quién va a querer volver a cocinar con leña?

Al final, esas son cuestiones materiales que en la balanza de los pro y los contras, el saldo es favorable y se inclina por los beneficios. Porque también es cierto, que Cuba no escapa al fenómeno de las migraciones de las personas de las zonas rurales hacia las ciudades, y estas medidas pueden ser paliativos para evitar tales procesos sociales.

Más importante que con qué se cocina o dónde se viva, es que las personas que lo hacen sigan teniendo esa asombrosa capacidad de mezclar características que los hacen únicos: personas humildes, bondadosas, serviciales, jaraneros…, pero cuando tuvieron que utilizar el machete para algo más que cortar caña, así lo hicieron.

Cuba, qué linda eres.

A pesar de encontrarse en una situación bastante deplorable por ser blanco perfecto de los eventos meteorológicos, la carretera Granma tiene un encanto especial.


Esta inigualable vía que une a las provincias de Santiago de Cuba y Granma se encuentra entre las aguas del Mar Caribe y la cadena montañosa de la Sierra Maestra.


A lo largo de sus 156, 4 kilómetros se disfruta no sólo del azul del mar y el cielo sino de una enorme variedad de verdes que como regalos de la naturaleza brinda la flora cubana en esta porción sur-oriental de la isla. Es entonces cuando acude a mi mente aquello que dijo Colón cuando llegó a la isla “Es la tierra más hermosa que ojos humanos hayan visto”


Como si fuera poco todo esto, uno encuentra además, 32 puentes y entre ellos el de Peladero, el más largo del país y también el punto más alto de la geografía cubana, el Pico Real del Turquino con sus 1 974 metros de altura sobre el nivel del mar.


En el transito por Guamá, el municipio costero de la provincia de Santiago de Cuba uno tropieza con incontables asentamientos poblacionales muchos de los que nos recuerdan inexorablemente importantes momentos de la historia Patria: La Plata y Uvero, son algunos y si se aleja un tanto de la carretera está El Jigue.


A lo largo y ancho de este paraíso terrenal que es el municipio Guamá, sus pobladores, como en muchos otros lugares de la geografía cubana, disfrutan de los beneficios del desarrollo. Por eso no resulta extraño la modernidad que experimentan en la zona los programas de las telecomunicaciones, la salud pública, el deporte y la educación entre otros, y todos con un gran impacto social.


Andar por la carretera Granma es entrar en contacto con la naturaleza y es sobre todo, andar por los caminos de la historia Patria, por los que una vez anduvo el Ejército Rebelde y el eterno Comandante en Jefe Fidel.

Hagamos de todos los días, el Día de San Valentín.

Nunca me he podido explicar qué magia especial tiene el día catorce del segundo mes del año. Hoy lunes es difícil, diría que casi imposible, acercarse a un grupo de personas y que el tema de conversación no este relacionado con el Día de San Valentín, el Día de los Enamorados o el Día del Amor como quiera llamársele.

Yo soy de las que me voy por el Día del Amor, y saben por qué? porque estoy enamorada de mi familia, las amistades, los compañeros de trabajo, mi gato Kafú, las plantas ornamentales que crecen en el patio, en fin, estoy enamorada de la vida y no hay un día en que no de las gracias por estar viva y sobre todo con nuevos deseos de vivir.

Y que quede bien clarito que no espero precisamente el 14 de febrero para demostrarlo, eso forma parte de mi día a día. Es más, yo le pregunto a muchos qué cuesta cuando llegamos al centro de trabajo dar los buenos días, pero si esa acción va acompañada además de un beso, caballeros, no cabe dudas de que hay aprecio por esa persona.

A quien no le ha pasado que justo los días previos al 14 de febrero no se dispone de todo el dinero que uno quisiera para hacer el regalo que quisiéramos a las personas que queremos y valga el rejuego con el verbo querer.

No es preciso esperar ese día para obsequiar una flor, decir te quiero, hacer una invitación a comer o a sentarse en un banco del parque, regalar un perfume o un caramelo. No que va, cómo es posible que un día compita contra 364 que tiene el año para tener esos detalles y con creces además.

Tengo colegas y amistades que hoy hasta especularon con sus regalos mientras otros comentaron que sólo recibieron un beso. A todos les pregunté si sus parejas son capaces de compartir los deberes del hogar todos los días, si les dan los buenos días, las buenas tardes y las buenas noches todos los días, si algún que otro día le llevan una flor o una galletita, en fin si los detalles forman parte de la cotidianidad.

Entonces amigos y amigas mías de qué vale un “buen regalo” “un día” si al otro lo que hicieron con las manos lo destruyeron con los pies. Prefiero que me tengan presente cada minuto del día, que me den la mano para subir y bajar de la guagua, abran la puerta y me den paso, me besen cuando llegan y se van para el trabajo porque es que así en silencio me demuestran cuánto significo para esa persona.

De todas formas, por esa magia que tiene el día catorce del segundo mes del año, quien haya tenido la paciencia de leer estas especulaciones, reciba un beso y un abrazo quien las escribió, una enamorada de la vida, sus cosas y su gente.

martes, 2 de febrero de 2010

Porque tengo un buen amigo.



Esta es Camila. Sus padres la acostumbraron a leerle antes de dormir y ahora con apenas 2 años de edad ella recita algunos versos de José Martí.
El hecho resulta simpático porque precisamente, por ser tan pequeña, no utiliza artículos ni preposiciones, así que lo dicho más que un verso parece un trabalenguas.

Convencida estoy de que a José Martí no le disgustaría escuchar en voz de Camila ni de ningún otro niño ni niña sus versos sencillos aunque no estén correctamente expresados porque en ellos tuvo especial confianza el Maestro por eso les dedicó La Edad de Oro, para conversar una vez al mes, como buenos amigos, con los caballeros de mañana y con las madres de mañana.

Ahora Camila es muy pequeña pero cuando tenga más edad y lea Los Zapaticos de Rosa, Meñique, La Bailarina Española y El Camarón Encantado sabrá interpretar el mensaje que en cada una de las obras Martí les quiso trasmitir y sabrá cuánto engrandece cuando se comparte y se ayuda al prójimo.

Cuando Camila crezca aún más, conocerá que José Martí se consagró a su Patria y supo enfrentar las exigencias del momento histórico que le tocó vivir y que tuvo infinita confianza en su pueblo.

Sólo entonces Camila sabrá cuánto le debemos las cubanas y los cubanos de hoy a ese grande que fue José Martí. Que a las nuevas generaciones les corresponde hacer suyos los más caros sueños del Apóstol y que como él preconizara, se adentra en la raíz para que el árbol crezca sano, vigoroso y feliz.

Algo más o menos así es lo que comparte ahora la pequeña Camila con sus amiguitos del grupo de las vías no formales:
Leopardo amigo
Monte seco
Tengo más
Amigo.

Más cuando el tiempo pase y sus padres le cuenten se reirá pero sabrá que:
Tiene el leopardo un amigo
En su monte seco y pardo,
Yo tengo más que el leopardo,
Porque tengo un buen amigo.

Para ese entonces ya habrá aprendido que José Martí es el amigo de todas las niñas y los niños y hará suyo también al más universal de todos los cubanos.

La casa de Dayamí.

Desde hace meses, el apartamento del joven matrimonio que conforman Dayamí y Rafael, se ha convertido en almacén, oficina y hasta comedor. El cambio que experimenta actualmente la vivienda, responde al deseo de contribuir de otra manera, al programa de reanimación social que se ejecuta en el Centro Urbano José Martí de Santiago de Cuba.

Sucede que el gusto por el arte culinario y el amor al prójimo hizo que esta pareja de santiagueros decidiera poner su casa a disposición de la Empresa de Mantenimiento Constructivo del Poder Popular como puesto de mando.Eso justifica tanto ajetreo en el apartamento: personas que entran ventanas y sacan latas de pintura, unos que llegan en busca de agua fría, algunos que se reúnen y muchos que al mediodía saborean lo que Dayamí cocina.

Esto que no es historia precisamente, comenzó el día en que Rafael se incorporó a trabajar con la brigada que impermeabiliza el techo del edificio y Dayamí decidió preparar el almuerzo de los constructores. Lo que en un momento fue una iniciativa ahora ha tomado otro matiz, dice Dayamí, “y ahora son como una gran familia, nos ponemos de acuerdo con lo que se va a cocinar, hay respeto y mucha cooperación”.

Con esa increíble energía juvenil, Dayamí ha logrado que otras féminas, afiliadas a la Federación de Mujeres Cubanas, FMC, se sumen. Entre todas comparten los trajines de la cocina y hasta el lavado de la ropa de los obreros para que los lunes comiencen su faena limpios y se sientan como en casa, comentó Dayamí.

Y cuando termine la ejecución del programa qué va a pasar?, le pregunté a esta joven y fue rápida al contestar “ entre nosotros va a quedar mucho, va a quedar cariño, seguiremos siendo una familia y cuando vayan a otro edificio allí estaré yo y mis federadas”, por qué, pregunté, y dijo “porque así somos los cubanos”.

Dayamí Leyva Salas, dice con mucho orgullo que es la secretaria general de la delegación 4, bloque 222 del Distrito José Martí. Ella se declara fiel seguidora del legado de Vilma Espín y de otras tantas mujeres que a lo larga de la historia ha escrito páginas de gloria.

Ser o no ser, esa es la cuestión..

Desde que nacemos las cubanas y los cubanos nos convertimos en clientes, consumidores y usuarios, porque necesitamos tanto de la dependienta de la tienda, del bodeguero, la peluquera y el barbero, como de los compañeros de la tintorería, el gastronómico y el técnico de los talleres.


En otras palabras, tan vitales asistencias las recibimos directamente de los trabajadores del comercio, la gastronomía y los servicios, de cuya tesón y constancia en su desempeño dependerá la satisfacción de los intereses y las necesidades de quienes se acercan a ellos.


Si bien es cierto que hoy el sector en la mayor de Las Antillas recibe nuevos aires, innegable es también el sentido mucho más claro que tiene la población cubana de lo que es calidad y en tal sentido es más exigente.


Entonces, quienes trabajan en unidades ahora remodeladas y con nuevos y modernos recursos, le concierne demostrar con hechos ser eficientes y eficaces.


Pero sucede que ser eficientes y eficaces significa que cada servicio que se dé o producto que se venda sea como debe, que abunde el buen trato, la cortesía, la creatividad, el buen gusto y la estética, que sea mayor la responsabilidad de cada uno en su gestión y la profesionalidad.


Le atañe entonces a estos trabajadores que saben la utilidad de su quehacer, desempeñarse con una actitud consecuente, para que rescate, imagen y reanimación se correspondan y el sector del comercio, la gastronomía y los servicios marche definitivamente a la vanguardia, que es en definitiva lo que de ellos espera el pueblo y la Sociedad.

El Mojito de Hemingway



Ernest Hemingway, cubano zato no de nacimiento pero sí de aplatanamiento, es quizás el responsable de que el mojito sea el coctel cubano más famosos a nivel mundial.

Por su fácil elaboración y sabor y aroma únicos, ha sido degustado tanto en los salones más elegantes de la coctelería mundial como en el hogar de cualquier cubano.

Sobre el origen de esta bebida centenaria, erróneamente se piensa que fue inventada en el restaurante La Bodeguita del Medio. Tampoco surgió, como muchos piensan, en “Las Cañitas” del Hotel Habana Libre donde era muy popular en la década del ’60.

Incluso antes, en la década del ’30, en el bar “Mirador del Golfo” del Hotel Nacional, tampoco fue donde se creó tan popular trago de la coctelería cubana.
Años atrás, en el 1910 en el bar de la playa “La Concha” en Marianao, fue popularizado por un cantinero llamado Rogelio, un criollo descendiente de españoles. Pero el nombre del verdadero creador es aún un enigma porque fue tragado por la historia y el olvido.

Es a través de la historia oral, que en la actualidad se dice que fue fruto de la creación de un criollo descendiente de españoles quien llegó a la aromática mezcla en un club aristócrata de la Playa de Marianao. Originalmente el trago se realizaba con un baso de 6 onzas, actualmente se utiliza uno de 8 onzas, aunque siempre se han usado gotas de Angostura.



Aunque en la actualidad se asocia con el empleo de uno de los rones más conocidos de Cuba, el Havana Club Añejo Blanco, cuando surge nunca estuvo asociado con ningún ron en particular. Eso sí, siempre con algún Ron Blanco.

El término “mojo” significa mezcla y se refería a un popular coctel que se preparaba a base de ginebra y vermouth, aunque también se refiere a un tipo de salsa que se utiliza en algunos tipos de platos.



Pero sin lugar a dudas, es el mijito de “La Bodeguita del Medio” el más universal de todos. Ese que fue popularizado por el escritor de origen norteamericano y premio Nobel de Literatura Ernest Hemingway quien encantado por la coctelería cubana, expresó: “Mi Daiquirí en el Floridita y mi Mojito en La Bodeguita”. Este último, lugar que también es célebre por acoger otros comensales como el Poeta Nacional Nicolás Guillén.

Originalmente “La Bodeguita del Medio” era un establecimiento destinado a la venta de víveres, de ahí su nombre. Posteriormente se le incorporaron algunos platos de comida y bebidas, idea responsable de la incorporación del Mojito, suave estimulante medio ácido-dulzón y con aroma a hierbabuena y limón.



El Mojito sin dudas que se ha ganado un lugar en la cultura cubana. Ha sido degustado por un número ilimitado de degustadores tanto dentro como fuera de Cuba, por lo que se ha convertido en un emblema de nuestra cultura en cualquier parte del mundo.

Y después de tanto hablar de una bebida de gusto tan singular, que mejor forma de terminar esta breve historia de esta bebida que compartiendo la receta del mundialmente conocido Mojito.

Los ingredientes son zumo de limón natural, azúcar blanca de caña, agua mineral con gas, gotas de bitter Angostura, unas ramas de hierbabuena y, por supuesto, ron añejo blanco.

Su preparación comienza con la mezcla del zumo de medio limón con una cucharadita de azúcar, le agregamos un poquito de agua mineral y disolvemos. Solo tras diluir completamente el azúcar, es que se agrega un tallo de hierbabuena tras haber sido macerado evitando hacerlo con hojas. Posteriormente se agregan unos 45 ml del ron añejo blanco, dos o tres cubos de hielo, y homogeneizamos con agua mineral gaseada. Decoramos con unas ramitas y hojas de hierbabuena sin macerar. Finalmente se coloca un golpe de bitter Angostura (dos o tres gotas).

Una curiosidad es que el trago no se debe tomar con absorbentes ya que la bebida iría a parar directamente al final de la boca, sin ser correctamente degustados todos sus sabores en las diferentes áreas de la lengua: primero el sabor dulce, seguido del ácido, luego lo salado y finalmente lo amargo.

Finalmente habría que descubrir los secretos del Mojito, la que es, según algunos, la bebida más sabrosa y refrescante de la coctelería cubana, esa que supo seducir a uno de los escritores más grandes de la literatura universal y que sintió por ella una verdadera mezcla de pasión.

La excepción de Vista Alegre



Una de las características que hizo única la Revolución Cubana fue el trabajar, paulatinamente, por eliminar la segregación social. Atrás quedaban los sitios elitistas a los que solo podían acudir las clases más pudientes de la sociedad cubana.

Ejemplo de ello lo constituye la transformación del centro de recreación del vistoso barrio de Vista Alegre, un lugar para el disfrute de la burguesía santiaguera, que se convirtió en uno de los mayores centros de recreación popular de nuestra ciudad y del país.

Vista Alegre era la zona residencial de la burguesía de Santiago de Cuba, muestra de ello son las contrastantes edificaciones que sobresalen por su vistosidad y opulencia con el resto de las viviendas realizadas en la misma época.

No por gusto la zona ostenta algunos de los exponentes más importantes del eclecticismo santiaguero, del barroco y del art déco; algunas viviendas de madera de las pocas que se conservan en la ciudad, además de las únicas dos construcciones art nouveau realizadas en nuestra urbe. Eso sin mencionar la existencia de la única iglesia neogótica.

Todo ello, unido a que en Vista Alegre se encontraban las residencias de las más importantes personalidades del mundo de la política, economía y cultura de Santiago de Cuba, demuestra lo inaccesible del lugar.

Pero Vista Alegre se erigía como un reparto netamente residencial, a través del sistema de lotes, que permitía la construcción de fastuosos hogares, complaciendo los más exquisitos caprichos de sus moradores a través de la libre imaginación de los arquitectos más renombrados de la época. Entre ellos sobresale el nombre del arquitecto e ingeniero Carlos Segrera quien realizó una obra sin precedentes en la ciudad y que maravilla a quien la admira, el edificio que hoy ocupa el Palacio Provincial de Pioneros Una Flor para Camilo.

La excepción a este carácter puramente de edificaciones residenciales, lo constituyó el Vista Alegre Tennis Club, centro recreativo deportivo creado para el disfrute de los vecinos del reparto y cuya edificación moderna de estilo racionalista, ostentaba y reflejaba el poder de la burguesía para la cual había sido construida y que coexistía alrededor del lugar.

Pero esta realidad cambió tras 1959 cuando fue transformado, primeramente, en una escuela deportiva, aprovechando las diferentes áreas destinadas a la práctica de diferentes deportes. Posteriormente, se convirtió en un círculo social obrero y por último, en un círculo deportivo recreativo conocido popularmente como el CIROA.
Tras haber sido sometido a una reparación capital, el Centro Recreativo Juvenil Capitán Orestes Acosta satisface las más exigentes demandas en sus 14 áreas de recreo, entre las que sobresalen el antiguo vestíbulo, ahora convertido en una galería de arte dedicada a promover la obra de los jóvenes artistas de la ciudad; además de la pista multipropósito, en la que se puede practicar el patinaje, entre otras actividades deportivas, y otras áreas como la piscina, salones de baile, una sala de juegos y un salón de computación.

Enfrascado en la máxima de una mente sana en cuerpo sano, el Centro Recreativo Juvenil Capitán Orestes Acosta permite la realización de diferentes deportes como el voleibol, baloncesto, pelota vasca, el tenis de campo y una pista de doscientos metros para los amantes del atletismo.

Si bien la infraestructura está creada, y prueba de ello fue la remodelación a la que fue sometida meses atrás, el CIROA tiene mucho por delante para convertirse, quizás no en la principal, pero sí en una de las propuestas más importantes en el área de la recreación, cultural y deportiva de la ciudad de Santiago de Cuba.

lunes, 1 de febrero de 2010

Mis JPGs 2

Aquí comparto otras imágenes.









Mis JPGs

Estas son algunas imágenes que he tenido la posibilidad de tomar. Todas son de Santiago de Cuba, del Campismo Caletón y de las plantas del patio de mi casa.









Santiago de Cuba: una ciudad con personalidad



Alguna vez se ha detenido a pensar cómo somos los santiagueros?. Una pregunta bastante difícil de responder en mi opinión, y que conste que soy santiaguera.

Retaría a los hombres de ciencia más sesudos de la sexagenaria Universidad de Oriente, porque como dijera Fernando Ortiz somos un ajiaco. Entonces, ¿qué clase de ciudad, por ende, debía tener el santiaguero? Citando a uno de los escritores más universales de nuestro país, Alejo Carpentier, sería “una cosa de lo más raro”.

El desarrollo arquitectónico de una ciudad refleja la personalidad de la misma, y tan cierta y real como que Santiago de Cuba presume de tener algunos particulares que la hacen una urbe única.

Primeramente, un ejercicio de la mente, ¿en qué otra ciudad de nuestro país se encuentra una Catedral en un segundo piso? Y como si fuera poco, encima de una planta dedicada por entero al comercio. Catedral que por demás alberga la que es considerada la obra de la plástica más antigua de nuestro país: la pintura del Santo Ecce Homo, tablilla de 330 mm de altura.
Imágenes del ángel de la Catedral

Y siguiendo por el camino de las edificaciones de índole religioso, en el elegante barrio de Vista Alegre, se encuentra el ejemplar neogótico más genuino de la ciudad: la Iglesia de La Sagrada Familia.

El arquitecto santiaguero Sebastián Ravelo Repilado fue el artífice fundamental de tan singular proyecto en el que se distinguen algunos elementos elegantes y extraños a la vez, como son los pináculos que adornan su techo, además del rosetón y las puertas y ventanas ojivales, la cubierta desarrollada con arcos de crucería, entre otros.

Estos son algunos distintivos que evidencian la presencia de elementos propios de las fastuosas construcciones góticas, incorporados al estilo ecléctico que caracteriza cada uno de los rincones de Santiago de Cuba.

No muy lejos de la Iglesia de La Sagrada Familia, se encuentran dos edificaciones, exponentes de la influencia del Art Nouveau en la urbe santiaguera. Ambas responden a las características de las grandes moradas construidas en el Reparto Vista Alegre antes de 1959.



Poseen arcos trilobulados que descansan sobre capiteles decorados con motivos florales, y adornan las galerías de la fachada principal y de los laterales. Las dos viviendas muestran influencias del modernismo catalán en la herrería curva y el pretil sinuoso sustentado en un cornisamiento ondulante. Terminan de darle prestancia y singularidad a estas viviendas, la escalera ondulante que permite el acceso al interior.

Otra construcción que hace notable a la ciudad de Santiago de Cuba, es la presencia de la casa más antigua de Cuba, y sin lugar a dudas, una de las más añejas de América. Ubicada frente a la antigua plaza de Armas, hoy Parque Céspedes, se erige la Casa de Diego Velázquez o Museo de Ambiente Histórico Cubano.

La fecha en que se inició la construcción de la misma data del primer tercio del siglo XVI. ¡Más de cuatrocientos años aferrándose al suelo que la vio crecer!
Su diseño tiene rasgos de distintas corrientes arquitectónicas, como la presencia en el nivel superior de celosías de clara afiliación morisca y el la presencia de elementos originales como puertas españolas, ventanas de cuarterones y de tableros con incisiones que demuestran el paso del barroco por la arquitectura doméstica. Actualmente, el Museo de Ambiente Histórico Cubano recrea el contexto colonial que se vivió en Cuba siglos atrás.

Ahora bien, no son solo las construcciones más modernas y gigantes las que enorgullecen a las personas de su ciudad. No existe en Santiago de Cuba un edificio que supere los 18 pisos de alturas o largos gusanos subterráneos que atraviesen la ciudad y permitan el traslado de miles de personas diariamente.

Pero sí exhibimos un patrimonio arquitectónico con siglos de antigüedad, donde se observan las más disímiles influencias arquitectónicas desde el Barroco y el Art Nouveau, hasta construcciones más modernas como el Hotel Meliá Santiago.



Así es la ciudad de Santiago de Cuba, una urbe capaz de combinar lo más antiguo con lo más moderno, una villa que muestra una gran personalidad caracterizada por una mezcla de estilos arquitectónicos, que sin lugar a dudas, la hacen única, notable e ideal.

¿Y cómo se va a llamar el niño?

Traer un niño al mundo no es tarea fácil. Todos tenemos claras cuáles son algunas de nuestras obligaciones: alimentarlo, protegerlo, cuidarlo y amarlo. Pero en ocasiones olvidamos otras, y que sin proponérnoslo, podríamos lastimarlos para el resto de sus vidas.

Darle un nombre a una criatura, más allá de la simpleza del hecho, acarrea una gran responsabilidad, que de no tenerse en cuenta, podría traducirse en un problema de gran repercusión.

Por un lado está la construcción del nombre, que va desde la unión de palabras con distintos significados, hasta la impronunciable combinación de letras.

De esta forma, existen nombres que lejos de identificar a sus poseedores, crean una ambigüedad de sexo de difícil comprensión. De aquí que resulta difícil decir si Arelbis es el nombre de un hombre o una mujer.

Por otro lado, los nombres traen consigo una connotación social. Usnavy, más allá de ser un identificados, podría convertirse en una propaganda política.

Otros, como Lesdiana, pude apelar a una orientación sexual, que una vez arribado a otras edades como la adolescencia, puede ser motivo de las tan temidas burlas.
Por parte del sistema legal cubano, la ley 51 de 1985, en su artículo 40 inciso A, prohíbe el uso de números, nombres construidos por una letra o por más de dos nombres. Igualmente está vetado el uso de nombres propios y los identificativos que vayan en contra de la sociedad.

Aún así, los nombres anteriormente mencionados son reales y atentan, a todas luces, contra la idiosincrasia del cubano.

Entonces, ¿hasta que punto es clara la ley en cuanto a la idoneidad de los nombres a usar? ¿Hasta dónde es responsabilidad de los padres? ¿Y no es acaso importante la preparación de otros idiomas que tenga el personal encargado de las inscripciones de los nuevos nacidos?

Porque basta con mencionar la avalancha de nombres foráneos en Cuba a raíz de la telenovela extranjera en boga, cualquiera que fuese su origen (brasileño, japonés, colombiano, etc.), ¡quién sabrá el significado de los mismos…!

Entonces, ¿a quién le toca decir cuál nombre atenta o no contra la idiosincrasia del cubano? ¿Hasta que punto media la subjetividad y nivel de conocimiento de los encargados de este proceso?

La primera responsabilidad cae en los padres. Es deber de ellos evitarle a su descendencia el engorroso proceso legal para cambiarlos. Más allá del nombre, hay un significado, pues quizás no sabe que el nombre Andrés, un nombre muy antiguo, significa varonil, o que Mara, que es un identificativo muy singular y bello, es de origen hebreo y es sinónimo de amarga.

Detrás de los nombres hay una historia y un significado que debemos tener en cuenta.