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viernes, 23 de abril de 2010

Si no fuera por chuchi




Con mucha tristeza la veo relegada a un segundo plano, quietecita, totalmente calladita e ignorada por muchos. Así permanece ahora en la redacción la máquina de escribir Olivetti, la misma que en otros tiempos fue tan discutida y disputada como lo son ahora las computadoras.


Quien me iba a decir en 1972 cuando comencé a trabajar, que 37 años después la computación, Internet y la Red de Redes iban a ser mis mayores dolores de cabeza.


Si no fuera por mi colega Jesús, o Chuchi como cariñosamente le digo, no sé qué sería de mí en los constantes viajes por el mundo del ciber espacio o cuando tengo que configurar la impresora.

No terminaría nunca si me pusiera a contar las tantas metidas de patas que cometo a diario pero por aquello de que no importa caer sino saber levantarse, aquí me tienen una vez más, con miedo a meter el dedo donde no va o a aceptar lo que no debo, pero cacharreando como lo hice una vez en la máquina de escribir, porque para eso tengo al lado, en otra computadora a Chuchi.



Como si fuera poco para estos 55 años, ahora además de publicar en TV Santiago tengo un blog “DE LA ALPINIA Y OTRAS MALAS HIERBAS” y un sitio en facebook y ya estoy tratando de entrar en twiter y no lo niego, hay veces que estoy tremendamente agotada, pero el oficio puede más, y es cuando me siento delante de la máquina, entiéndase computadora, y desafiando el dolor de la cervical, me impongo y escribo.

Porque oiga, yo no sé que bicho raro es el periodismo que cuando te pica te contagia para toda la vida y con el avance de la tecnología el contagio es peor, es como una pandemia que nos coge y solo nos suelta cuando partimos hacia el nunca más, y eso porque todavía nadie ha dicho nada al respecto.

Ahora me doy cuenta que los adultos somos tan o más curiosos que los niños porque por mucho dolor de cuello y de mano que me produzca estar sentada en una computadora, ahí pretendo estar hasta el último día de mi existencia porque claro está, que al margen del espacio virtual no me pretendo quedar y si el avanza yo avanzo, porque para eso tengo a Chuchi, mi joven colega siempre dispuesto a darle una mano a esta cincuentona y a cuanta persona lo necesite.

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miércoles, 7 de abril de 2010

Vilma, por siempre y para siempre.




No retengo en la memoria la fecha exacta en que la vi por primera vez, tampoco la segunda ni la tercera, pero lo que sí recuerdo como si lo estuviera viviendo en este instante, fue la impresión que me causó cuando estuve cerca de Vilma por primera vez.

Fue durante un recorrido que hizo por Santiago de Cuba cuando se daban los primeros pasos para la ejecución del parque Frank País García en esta ciudad.

En esa oportunidad lo que más me impacto fue el sentido de pertenencia con que hablaba de su ciudad natal y de muchos pasajes de su vida que mantenía vivos y la alimentaban en su quehacer diario.

Como parte de la visita recorrió la que en otra época fue La Normal, sitio donde estudió Frank. Allí lo evocó, habló de su valentía, de su educación y de cómo lograba que siendo aún tan joven lo respetaran y siguieran. Habló con mucho amor y dolor por la pérdida irreparable.

Con el tiempo participé en una reunión de la Federación de Mujeres Cubanas que ella presidió, ya por entonces no andaba bien de salud y sin embargo no lo demostraba, nos percatábamos por las compañeras que la rodeaban.

Pero su dulzura, esa dulzura era lo que más impresionaba, la palabra precisa dicha con amor, el sabio consejo a tiempo, una palmada en el hombro, son esas las cosas que mejor recuerdo de Vilma, una mujer excepcional que creció aún sin proponérselo.

Ayer durante el panel que se efectuó en la Universidad de Oriente, donde habló su amiga Asela, su compañero de estudios Juanelo y Surina su compañera de trabajo, me pareció que el tiempo no pasaba.

Y no miento, lloré en silencio, porque si quienes la tuvieron de cerca no lo hicieron, porque yo que solo unos poquiticos minutos de su vida estuve a su lado.

La noticia de su muerte nos conmovió a todos, pero justo ayer me di cuenta que hay personas que nunca mueren, y ese es el caso, ella permanece entre nosotros y de nosotros dependerá que así sea para las futuras generaciones.

Por eso me agradó la propuesta que hicieran trabajadores y estudiantes de la Universidad de Oriente, de hacer la cátedra Vilma Espín y de hacer un reconocimiento a través de una medalla o una condecoración a quienes como ella, sobresalgan durante la vida estudiantil por su integralidad.

viernes, 5 de marzo de 2010

La sumisión del género, o de las mujeres?

El último día que nos reunimos en casa un grupo de amigos, escuché acerca de “la sumisión y la obediencia a que son sometidas las mujeres en muchas partes del mundo”.

Unos estuvieron de acuerdo, otros prefirieron escuchar y los menos, donde me encontraba yo, empezamos a polemizar acerca del género como fundamento de utilidad para el análisis de la condición de vida de mujeres y hombres.

Los del último grupo dejamos bien claro que desde la sociedad primitiva hasta el presente, la humanidad ha sido testigo de las más diversas manifestaciones de subordinación de las mujeres a los hombres, y éstas han andado desde las más burdas expresiones de segregación y aislamiento, hasta las formas más ladinas y cautelosas de acatamiento a los esquemas que han definido la estructura de la sociedad patriarcal.

A partir de ese punto coincidimos, que todo lo relacionado con el género, es tema recurrente desde hace ya un buen tiempo, lo mismo en círculos de amigos, medios de difusión, propaganda, etc.

Las féminas participantes en el debate dejamos bien claro que la realidad cubana actual muestra que a pesar de la creciente inserción de la mujer en los diferentes espacios de la vida social y los cambios ocurridos como consecuencia en sus identidades de género, continuamos siendo partícipes de una sociedad profundamente diferenciada, con su inevitable implicación en todos los órdenes. Una revolución social implica siempre la revolución cultural, aunque no en la misma medida y velocidad.

Pusimos ejemplos de lo que hacen tanto el movimiento feminista internacional y en el caso nuestro, la Federación de Mujeres Cubanas, FMC, en este sentido.

Para encaminar de cierta manera este debate cuyo escenario fue mi casa, le expliqué a quienes no sabían, que el género es una categoría de suma importancia, que además, facilita el análisis y la comprensión de la condición femenina y masculina, y permite explicar cómo se produce la construcción de las subjetividades atendiendo a la significación social de cada sexo, lo que se contrapone al discurso androcéntrico que ha distinguido a la ciencia durante siglos.

Una arquitecta presente en la conversación, pero defensora del tema argumentó también que los estudios de género son sometidos a reevaluaciones y cuestionamientos constantes, suscitando polémicas y generando posturas científicas muy diversas, por lo que resulta difícil plantear un sistema de conocimientos acabados en torno al tema.

La lucha por el logro de la equidad de género y el bienestar social, expresado en sus diferentes formas, constituye parte de los Objetivos de Desarrollo del Milenio que con vistas al progreso humano se aprobaron en la Cumbre del Milenio en el año 2 000, Organización de las Naciones Unidas, ONU 2003.

De un Turquino a otro Turquino

Conversación con Clara Castillo Alcántara, primera directora de Tele Rebelde.




Quienes la conocen, me aseguran que es una mujer muy alegre, muy coqueta, siempre con una sonrisa dibujada en su rostro y dispuesta a alegrar a quien lo necesita. Pero eso sí, muy segura a la hora de dirigir un programa, diestra en el manejo de los controles del máster, muy certera en la dirección de actores, coordinadores, camarógrafos y exacta en el momento de cortar un plano o musicalizar un programa.

Nada, que aún cuando logra disimular los nervios que provocan trabajar en la televisión, se muestra hoy como una mujer segura de sí misma y muy alegre a la vez.
Pero esa Clarita no fue la que me encontré el día que decidí escudriñar en su vida. Me esperaba en la recepción del telecentro como quien va a ser juzgada por una deidad. Su sonrisa, con esa alegría característica, era reemplazada por un gesto de amabilidad que esconde el nerviosismo.

Dicen los manuales de periodismo que en presencia de un entrevistado nervioso, primero se debe conversar con él, crear un ambiente de familiaridad y de confianza, y luego, proseguir con la entrevista.

Conversamos sobre los inicios de la programación en la provincia, y es que precisamente, en el 2008, se cumplieron 40 años de la televisión en Santiago de Cuba.

El 22 de julio de 1968 se inauguraba un nuevo canal en la región oriental del país, entonces surgía así Tele Rebelde. ¿Pero qué características tenía este nuevo canal? Clarita me comentó que debía informar sobre la vida cultural, política y social de la región oriental pero con la visión de los pobladores de esta zona.

Además de la parte informativa, existían espacios deportivos, juveniles, musicales, dramáticos, infantiles y variado, con una transmisión de seis horas diarias de lunes a sábado y los domingos a partir de la una de la tarde.

Con cierta añoranza me contó cuando en abril de 1979 se unificó el canal dos con Tele Rebelde, y se mantuvieron los mejores programas que se generaban en este último y el noticiero oriental para la zona. Este canal nacional tomaría el nombre del nuestro, Tele Rebelde.

Algunos años más tarde, el 16 de abril de 1986, sale desde Santiago de Cuba por primera vez la señal de Tele Turquino, el telecentro provincial.

Platicamos por largo tiempo, y luego de conocer brevemente la historia de mi Telecentro provincial, le expliqué que este diálogo era un ejercicio académico, le confesé que pretendía tener algo así como una conversación con ella, no una entrevista propiamente dicha.

Entonces, finalmente, volvió la sonrisa y la mirada cómplice de Clara Castillo Alcántara, la primera directora de televisión que tuvo el entonces Canal Nacional Tele Rebelde.

Todo comenzó a los 10 años de edad cuando en 1958 se convirtió en locutora de un programa infantil en la emisora Radio Turquino, ubicada en la calle Bayamo. Todos los sábados en la mañana los radioyentes escuchaban su voz por la radio. Clara no podía imaginarse que su carrera artística, su acercamiento a los medios de comunicación masivos, comenzaría en una emisora llamada Radio Turquino y que terminaría, décadas después, trabajando en un Telecentro de mismo nombre.

Pero su breve incursión por la radio finalizó cuando decidió, dos años después, cambiar el micrófono por la cartilla de alfabetización. Esta historia pudiera ser muy común para las familias cubanas, pero no lo era para una niña de 12 años, que tuvo la inteligencia suficiente como para comprender la necesidad de los primeros años de la Revolución y la osadía de dejar su hogar y ayudar a quienes más lo necesitaban.

Pero una breve pausa en sus inicios como artistas, no fue suficiente para alejarla del fascinante mundo de los medios de comunicación. Nuevamente llegó a ellos de una forma inusitada.

Tras finalizar la campaña de alfabetización y con solo 12 años, decidió convertirse en instructora de arte, aún permanecía en ella latente el deseo de convertirse en artista de la palabra.

Llegó a La Habana a la Escuela Ciudad Libertad. Compartió con personas de todas las provincias y municipios del país, y de procedencia social muy diversa. Siendo la estudiante más joven de la escuela en la especialidad de teatro, experimentó varios momentos pero que solo hoy comprende cómo determinaron en su vida posterior.

Un día, estando en la oficina del director Castellano, visitó la escuela Fidel Castro. Por el pasillo sintió como anunciaban su visita. Ante su llegada, decidió retirarse un poco. Fidel, al notar su presencia, le preguntó al director por qué se encontraba allí, y este le explicó que por no encontrarse al mismo nivel de sus compañeros, le estaba aconsejando que cambiara de la especialidad de actuación a la de artes plásticas o de danza.

Fidel, de inmediato, se dirigió hacia ella y le preguntó: ¿tú quieres ser instructora de arte? ¿Y vas a trabajar donde la Revolución disponga? Con la timidez de una muchachita de 12 años le respondió que sí. Fidel, entonces dirigiendo su mirada al director, le respondió: “¡Hay Castellanito deja eso!”.

Hoy recuerda la anécdota con cierta sonrisa de complicidad, y recuerda que, gracias a ese día, continuó siendo una de las alumnas más joven de la escuela de instructores de arte. Solo lamenta, años después, que nunca pudo compartir la anécdota y su agradecimiento con Fidel, pues comprende que nunca hubiese sido ni buena bailarina ni buena artista de la plástica.

De regreso en Santiago de Cuba, comienza a trabajar en Dos Caminos donde estuvo durante tres años y algunos meses, hasta que es trasladada para trabajar en el plan del cultivo de tomates en el municipio de Mayarí. Regresa a la ciudad, y al poco tiempo, comienza en la Televisión, en el entonces Canal Nacional Tele Rebelde, canal destinado para promover el acontecer de la región oriental del país.

En 1968, existían en Santiago de Cuba pocas personas con conocimientos del medio, y los que lo tenían, eran empíricos. Así que una persona que supiese algo de arte, era algo más que nada. Esa fue una de las razones por las cuales entró a trabajar en Tele Rebelde, porque tenía conocimientos de la actuación.

La otra razón, fue el destino.

Comenzaron a trabajar 4 graduados de instructores de arte y cada uno fue asignado en un puesto distinto. Por una cuestión del azar, Clara Castillo Alcántara debía aprender el trabajo de un director de televisión, la encargada de su educación fue la directora de la Habana Consuelo Elba Álvarez, quien se encontraba colaborando con el canal que comenzaba y era la directora de la programación infantil.

Cuenta que en ese momento, el entonces director general del canal Jesús Cabrera, le orientó que debía trabajar con una mujer y señaló hacia un lugar donde se encontraba Consuelo, pero desconocía cuál era el oficio que iba a aprender.

Lágrimas salieron de su rostro cuando se enteró que iba a convertirse en directora de televisión. En la escuela era muy buena en la pantomima, y es que era la actuación lo que ella había estudiado y deseaba realizar. Ese era su sueño. No obstante, hoy nos confiesa ser una amante de su trabajo.

Comenzó trabajando en la programación infantil, en El Recreo Infantil. Quizás, por haber sido precisamente este tipo de programa de televisión en el que comenzó su carrera, que en la actualidad sean los infantiles su programación preferida.
Jesús Cabrera decidió que se convirtiera en directora de programas infantiles debido al peso que tenían estos en la programación del canal. Existían tres programas infantiles basados en las necesidades de los niños. En aquel entonces, en las escuelas en Santiago de Cuba, los profesores en algunas escuelas no consideraban el recreo como un momento de esparcimiento y de juego. Es cuando surge el programa de participación El Recreo Infantil como medio para orientar a los niños y sus profesores. Actuaban magos, payasos y una locutora. Completaban la programación Taller de Muñecos y Cuento Infantil.

Fue El Recreo Infantil quien hizo a Clara Castillo Alcántara directora de programas de la televisión. El mismo era dirigido por Consuelo Elba Álvarez quien en una ocasión tuvo que viajar a La Habana por cuestiones familiares, y ese mismo día Clara fue, por primera vez, directora de un programa en vivo completamente sola. Al finalizar, Jesús Cabrera le dijo: “¡Ya eres directora de programa!” Tiempo después, salía un escrito en la Revista Bohemia titulado “Clara Castillo Alcántara: la directora más joven de Cuba”.

Ya anteriormente había tenido a cargo la realización del mismo, pero nunca antes se había enfrentado completamente sola a la responsabilidad de dirigir un programa, que por demás, era en vivo, con participación de niños y donde interactuaban actores y una locutora.

El nerviosismo que sintió en aquel momento, aún hoy no ha desaparecido. En la actualidad gran parte de los programas en la televisión cubana son grabados, pero aún así, nos confiesa que el proceso de grabación la asusta muchísimo.

Y es que los nervios le han hecho dudar de su aptitud como directora, incluso en una ocasión hicieron que se decidiese a abandonar el medio. Al cabo de dos o tres años de trabajo, le informó a Jesús Cabrera y este le explicó que el día que no sintiese eso es, debía dejar el oficio, por respeto a ella y al arte que hacía. Durante décadas, Clara ha aprendido a vivir, o convivir, con sus nervios…

Y es que los años de trabajo le han hecho acreedora de numerosas anécdotas de los inicios de la televisión en nuestra provincia.

Con una mezcla de melancolía y sonrisa de quien recuerda picardías, me reveló algunos trucos de la televisión en vivo, cuando se montaba en menos de 20 minutos un round de boxeo, o de la ocasión en que uno de los padres de la locución y conducción en Cuba, Germán Pinelli, salió a la calle en ropa interior cuando por primera vez sintió un temblor en nuestra ciudad. O de las veces que se comió las uñas cuando el avión en que venía Pinelli llegaba tarde y él entraba en medio del programa, sin saber quienes eran los invitados musicales, sin saber de qué tema se trataba y sin hablar con Clara… finalmente, salió todo bien.

También me contó con orgullo algunas de las personas que conoció años atrás: Rosita Fornés, músicos de la Orquesta Aragón, Omara Portuondo, Elena Burke y Moraima Secada, Consuelito Vidal, Dinora del Real, José Antonio Espinosa, y muchos más.
Casi al final, la melancolía enrareció el clima de la conversación. Llegó la añoranza por los tiempos en que la televisión que se hacía en Santiago era distinta: un canal de televisión nacional, donde actuaban las personas más importantes del panorama cultural de la sociedad cubana, añoranza por un tiempo en que se conocía y reconocía a Santiago de Cuba como la verdadera segunda ciudad de importancia del país. Un tiempo en que nadie sabía nada y lo poco que conocían, lo compartían entre todos, un tiempo de aprendizaje y de búsqueda, de cometer errores y de aprender de ellos.

Termino esta conversación con una mujer que impresiona por los reconocimientos alcanzados durante décadas, pero también sorprende por su carácter, por los conocimientos que tiene y por todas las anécdotas que aún esperan por ser descubiertas.

Me voy triste porque la dejo pensativa, preocupada por el futuro de la televisión en nuestra ciudad: le preocupa que los jóvenes que llegan a esa escuela que es Tele Turquino, no sientan como ella la pasión por un medio que tuvo la oportunidad de ver crecer.

Blogs + glocal = bloglocalidad



¿Para qué sirve mi blog, cuáles razones justificarían hacerme uno?

En el nacimiento de la alpinia y otras malas hierbas, me cuestionaba la utilidad de tener un blog. Hoy comprendo que los blogs son espacios que nacen del deseo, las actitudes y aptitudes personales, y en reiteradas ocasiones reflejan el medio local de quien los crea.

Esa tendencia de privilegiar el espacio cercano y personal, unido al real potencial de llegar a miles de cibernautas, hacen de los blogs el vehículo ideal de compartir el espacio local a escala global. Lo que se conoce como la glocal, o el llamado periodismo glocal.

Esto tiene su origen en la segmentación de los cibernautas, como consecuencia de la presencia en Internet de disímiles medios de de comunicación e infinita cantidad de fuentes de información. Así surgieron cada día cibernautas más especializados en la antiquísima necesidad de informarse.

Los usuarios de Internet escogen, a través de buscadores, qué es lo que quieren leer, no hay necesidad de esperar a que un órgano de difusión publique sobre un tema o un área geográfica en particular. El cibernauta tiene la posibilidad de buscar –o googlear– y satisfacer él mismo su necesidad informativa específica, de ahí que lo local adquiera gran significación en el panorama global.

En este proceso de mundialización de la comunicación, se redescubre los valores de lo local.

Pero claro, esta sensación de “lo local” ha sido un término asumido tradicionalmente por el periodismo y constituye uno de los criterios a tener en cuenta para determinar qué es noticia y qué no.

En la academia se enseña que “lo local” se traduce en el criterio de la proximidad o cercanía, o el impacto sobre la nación y sobre el interés nacional que pueda tener un hecho en sí. Tradicionalmente eso era noticia.

Pero en la actualidad, este valor de proximidad o cercanía se entiende como cercanía del receptor a identificarse con el acontecimiento, ya sea desde el punto de vista geográfico, cultural, social o ideológico. Se trata de la búsqueda de otros códigos comunes que unan al periodista –o blogger si se prefiere en este caso– con la pluralidad de lectores provenientes de culturas e ideologías diferentes: unir la objetividad periodística con la objetada subjetividad del emisor con el fin de crear espacios conversacionales.

Entonces, la bloglocalidad sería el periodismo local, en un blog, que de tratamiento a un tema, sin importar el área de la realidad objetiva que se trate, pero desde el punto de vista de la proximidad al ciudadano, una proximidad afectiva, semántica e intercultural.

Así es como un blog hecho por una periodista santiaguera, puede adquirir gran importancia en la satisfacción de necesidades informativas que sobre la ciudad de Santiago de Cuba se tengan.

martes, 2 de marzo de 2010

Una mascota para odiar







Recuerdo la alegría de mi hijo cuando siendo pequeño descubrió en el patio unos “simpáticos y curiosos” pececitos que eran un alimento del agrado de su goldfish. También fue grande mi admiración y mi risa cuando en su escaso lenguaje me explicaba que era capaz de criarlos él mismo y así no hacía falta comprar comida para peces.

Esa era la primera vez que veía una larva de mosquito.

En el tortuoso camino de su desarrollo, muchas especies animales pasaron por mi casa. Recuerdo el cocuyo que ganó su libertad tras sobrevivir semanas de encarcelamiento y unas cuantas sacudidas del pomo en que vivía; las gallinas que le regalaban cada mañana un huevo aún cuando en su frustración e ingenuidad esperaba el día que le salieran crestas y espuelas para echarlos a pelear.

También recuerdo el osito alado del parque de diversiones que tras un gran susto y unas cuantas lágrimas resultó ser un murciélago y los periquitos que no nacieron porque mi inocente hijo quería ver lo que había dentro de los frágiles huevos. Muchas son las historias fruto de su curiosidad infantil.

Pero ninguna de esas mascotas fue la causante años después de un gran susto y sufrimiento.

Fue en el 2007 cuando mi hijo fue hospitalizado con sospecha de tener dengue. Esta es una enfermedad un poco traicionera, porque en un principio su condición fue confundida con una ingesta, aunque ante la aparición de las petequias, las dudas se esfumaron.

Las fiebres que provoca el dengue, 40 grados, es una experiencia verdaderamente desesperante, donde conseguir bajar un solo grado, una triste rayita del termómetro, resulta extremadamente difícil… y muchas fueron las horas en las que deseé tanto bajar, al menos, esa triste rayita.

Gracias que no hubo mayores secuelas que unos cuantos pinchazos y unas cuantas visitas al médico. Lo que si surgió de esa experiencia fue una guerra declarada a los mosquitos. Atrás quedaba la mirada ingenua y de ternura por esos maravillosos “pececitos”.

En la actualidad, y solo me atrevo a confesarlo aquí, es que encontré unas larvas de mosquito en el tanque de agua de mi casa, y no fue por falta de revisión periódica, pero resulta que todo sistema es falible.

Una vez más tuve que acudir a esa extraña relación larva/pececito del pasado. Una amistad me sugirió que tirara uno gupies en los tanques de mi casa. Primero pensé que era un invento más de los cubanos, pero me aclararon que los gupies se usan en las Antillas para contrarrestar las larvas de los mosquitos transmisores de la malaria.

Nada, que tengo la seguridad de no criar mosquitos, aunque ahora, más que nunca, hiervo el agua, porque lo que sí nadie me ha comentado es qué produce a la salud humana las heces fecales de los pececitos. Ahora ando en busca de esa respuesta.

lunes, 15 de febrero de 2010

El desarrollo hiere las tradiciones.

Es cierto que la ciudad de Santiago de Cuba ha sido capaz de inspirar increíbles paisajes citadinos a través de las habilidosas manos de artistas como Botalín o Aguilera.

Recordar que fueron sus habitantes, calles, recovecos y muros los que conquistaron a William Vivanco a componer y recopilar el que es, en los últimos años, uno de los discos de música que más retrata y homenajea a esta preciosa ciudad.

Claro está que eso sin dejar de mencionar que es Santiago de Cuba tierra de poetas donde florecen cual semillas que germinan por sus calles abonadas por el trabajo titánico de centros como la editorial Oriente, Ediciones Santiago y la UNEAC.

De igual forma, la campiña cubana ha tenido el mismo efecto inspirador en los artistas, así que dejemos atrás las ilusorias fronteras de lo rural y lo urbano.

Pensar en un campo de Cuba, es remitirse casi instantáneamente a un paisaje poblado de bohíos, palmas reales y amplias praderas. En las verdaderas zonas rurales, es visualizar una cocina a leña, grandes calderos, el colador rústico que no falta para colar el café de la mañana, las gallinas que lo pican todo, el cerdo que casi pasa por un perro y el guajiro machete en mano montando a caballo pastoreando animales.

Esa idea, ideal para algunos, se encuentra en peligro de desaparecer en algunos parajes de nuestra serranía. El desarrollo, siempre que irrumpa respetando el medio ambiente y a las personas, no debe ser malo. Sería injusto, y hasta egoísta, pensar en la idea de congelar en el tiempo las zonas más apartadas de nuestro país para que lucieran una imagen más añeja y acorde con la geografía en que se encuentran.

Pero lo que sí es cierto también, es que no fueron casas de hormigón y sí los bohíos los que inspiraron e impulsaron a insignias artistas de la plástica como Mariano y Carlos Enríquez a reflejar el tema rural en sus obras.

Por su ubicación geográfica, Cuba se ha convertido, casi obligatoriamente y por desgracia, en un punto turístico de huracanes y tormentas tropicales. De ahí la necesidad de plantearse nuevas estrategias urbanísticas en las que se incluyen la creación de viviendas más resistentes.

Esta idea a la vez de garantizar hogares más duraderos, ha traído como consecuencia que pueblos en los que el fondo habitacional era ocupado mayoritariamente por descendientes modernos de construcciones indígenas, o sea los bohíos, en la actualidad muestran un rostro que se asemeja más a pequeñas ciudades donde habita el hormigón y el asfalto.

Aunque en mi opinión en ese contexto de estas poblaciones se mantuviera un bohío a modo de sitio donde jugar dominó y realizar alguna que otra actividad cultural, por lo menos ahí, sería bueno mantener esa imagen de la campiña que ha inspirado a tantos.

Vivimos en una era donde se dice que lo tradicional sucumbe ante el impetuoso avance del desarrollo de todas las ramas del saber. Cuba, insertada en esa amplia red global, no escapa a tal fenómeno.

Con un sincero anhelo y propósito de mejorar las condiciones de los habitantes de las zonas rurales de nuestro país, el gobierno cubano día a día trabaja por acercar las más modernas tecnologías y facilidades a las poblaciones de los campesinos. Pero con el resplandor de las ollas arroceras, de las vasijas de teflón y las cocinas eléctricas que no manchan los calderos, ¿quién va a querer volver a cocinar con leña?

Al final, esas son cuestiones materiales que en la balanza de los pro y los contras, el saldo es favorable y se inclina por los beneficios. Porque también es cierto, que Cuba no escapa al fenómeno de las migraciones de las personas de las zonas rurales hacia las ciudades, y estas medidas pueden ser paliativos para evitar tales procesos sociales.

Más importante que con qué se cocina o dónde se viva, es que las personas que lo hacen sigan teniendo esa asombrosa capacidad de mezclar características que los hacen únicos: personas humildes, bondadosas, serviciales, jaraneros…, pero cuando tuvieron que utilizar el machete para algo más que cortar caña, así lo hicieron.

Cuba, qué linda eres.

A pesar de encontrarse en una situación bastante deplorable por ser blanco perfecto de los eventos meteorológicos, la carretera Granma tiene un encanto especial.


Esta inigualable vía que une a las provincias de Santiago de Cuba y Granma se encuentra entre las aguas del Mar Caribe y la cadena montañosa de la Sierra Maestra.


A lo largo de sus 156, 4 kilómetros se disfruta no sólo del azul del mar y el cielo sino de una enorme variedad de verdes que como regalos de la naturaleza brinda la flora cubana en esta porción sur-oriental de la isla. Es entonces cuando acude a mi mente aquello que dijo Colón cuando llegó a la isla “Es la tierra más hermosa que ojos humanos hayan visto”


Como si fuera poco todo esto, uno encuentra además, 32 puentes y entre ellos el de Peladero, el más largo del país y también el punto más alto de la geografía cubana, el Pico Real del Turquino con sus 1 974 metros de altura sobre el nivel del mar.


En el transito por Guamá, el municipio costero de la provincia de Santiago de Cuba uno tropieza con incontables asentamientos poblacionales muchos de los que nos recuerdan inexorablemente importantes momentos de la historia Patria: La Plata y Uvero, son algunos y si se aleja un tanto de la carretera está El Jigue.


A lo largo y ancho de este paraíso terrenal que es el municipio Guamá, sus pobladores, como en muchos otros lugares de la geografía cubana, disfrutan de los beneficios del desarrollo. Por eso no resulta extraño la modernidad que experimentan en la zona los programas de las telecomunicaciones, la salud pública, el deporte y la educación entre otros, y todos con un gran impacto social.


Andar por la carretera Granma es entrar en contacto con la naturaleza y es sobre todo, andar por los caminos de la historia Patria, por los que una vez anduvo el Ejército Rebelde y el eterno Comandante en Jefe Fidel.

Hagamos de todos los días, el Día de San Valentín.

Nunca me he podido explicar qué magia especial tiene el día catorce del segundo mes del año. Hoy lunes es difícil, diría que casi imposible, acercarse a un grupo de personas y que el tema de conversación no este relacionado con el Día de San Valentín, el Día de los Enamorados o el Día del Amor como quiera llamársele.

Yo soy de las que me voy por el Día del Amor, y saben por qué? porque estoy enamorada de mi familia, las amistades, los compañeros de trabajo, mi gato Kafú, las plantas ornamentales que crecen en el patio, en fin, estoy enamorada de la vida y no hay un día en que no de las gracias por estar viva y sobre todo con nuevos deseos de vivir.

Y que quede bien clarito que no espero precisamente el 14 de febrero para demostrarlo, eso forma parte de mi día a día. Es más, yo le pregunto a muchos qué cuesta cuando llegamos al centro de trabajo dar los buenos días, pero si esa acción va acompañada además de un beso, caballeros, no cabe dudas de que hay aprecio por esa persona.

A quien no le ha pasado que justo los días previos al 14 de febrero no se dispone de todo el dinero que uno quisiera para hacer el regalo que quisiéramos a las personas que queremos y valga el rejuego con el verbo querer.

No es preciso esperar ese día para obsequiar una flor, decir te quiero, hacer una invitación a comer o a sentarse en un banco del parque, regalar un perfume o un caramelo. No que va, cómo es posible que un día compita contra 364 que tiene el año para tener esos detalles y con creces además.

Tengo colegas y amistades que hoy hasta especularon con sus regalos mientras otros comentaron que sólo recibieron un beso. A todos les pregunté si sus parejas son capaces de compartir los deberes del hogar todos los días, si les dan los buenos días, las buenas tardes y las buenas noches todos los días, si algún que otro día le llevan una flor o una galletita, en fin si los detalles forman parte de la cotidianidad.

Entonces amigos y amigas mías de qué vale un “buen regalo” “un día” si al otro lo que hicieron con las manos lo destruyeron con los pies. Prefiero que me tengan presente cada minuto del día, que me den la mano para subir y bajar de la guagua, abran la puerta y me den paso, me besen cuando llegan y se van para el trabajo porque es que así en silencio me demuestran cuánto significo para esa persona.

De todas formas, por esa magia que tiene el día catorce del segundo mes del año, quien haya tenido la paciencia de leer estas especulaciones, reciba un beso y un abrazo quien las escribió, una enamorada de la vida, sus cosas y su gente.

martes, 2 de febrero de 2010

Porque tengo un buen amigo.



Esta es Camila. Sus padres la acostumbraron a leerle antes de dormir y ahora con apenas 2 años de edad ella recita algunos versos de José Martí.
El hecho resulta simpático porque precisamente, por ser tan pequeña, no utiliza artículos ni preposiciones, así que lo dicho más que un verso parece un trabalenguas.

Convencida estoy de que a José Martí no le disgustaría escuchar en voz de Camila ni de ningún otro niño ni niña sus versos sencillos aunque no estén correctamente expresados porque en ellos tuvo especial confianza el Maestro por eso les dedicó La Edad de Oro, para conversar una vez al mes, como buenos amigos, con los caballeros de mañana y con las madres de mañana.

Ahora Camila es muy pequeña pero cuando tenga más edad y lea Los Zapaticos de Rosa, Meñique, La Bailarina Española y El Camarón Encantado sabrá interpretar el mensaje que en cada una de las obras Martí les quiso trasmitir y sabrá cuánto engrandece cuando se comparte y se ayuda al prójimo.

Cuando Camila crezca aún más, conocerá que José Martí se consagró a su Patria y supo enfrentar las exigencias del momento histórico que le tocó vivir y que tuvo infinita confianza en su pueblo.

Sólo entonces Camila sabrá cuánto le debemos las cubanas y los cubanos de hoy a ese grande que fue José Martí. Que a las nuevas generaciones les corresponde hacer suyos los más caros sueños del Apóstol y que como él preconizara, se adentra en la raíz para que el árbol crezca sano, vigoroso y feliz.

Algo más o menos así es lo que comparte ahora la pequeña Camila con sus amiguitos del grupo de las vías no formales:
Leopardo amigo
Monte seco
Tengo más
Amigo.

Más cuando el tiempo pase y sus padres le cuenten se reirá pero sabrá que:
Tiene el leopardo un amigo
En su monte seco y pardo,
Yo tengo más que el leopardo,
Porque tengo un buen amigo.

Para ese entonces ya habrá aprendido que José Martí es el amigo de todas las niñas y los niños y hará suyo también al más universal de todos los cubanos.

La casa de Dayamí.

Desde hace meses, el apartamento del joven matrimonio que conforman Dayamí y Rafael, se ha convertido en almacén, oficina y hasta comedor. El cambio que experimenta actualmente la vivienda, responde al deseo de contribuir de otra manera, al programa de reanimación social que se ejecuta en el Centro Urbano José Martí de Santiago de Cuba.

Sucede que el gusto por el arte culinario y el amor al prójimo hizo que esta pareja de santiagueros decidiera poner su casa a disposición de la Empresa de Mantenimiento Constructivo del Poder Popular como puesto de mando.Eso justifica tanto ajetreo en el apartamento: personas que entran ventanas y sacan latas de pintura, unos que llegan en busca de agua fría, algunos que se reúnen y muchos que al mediodía saborean lo que Dayamí cocina.

Esto que no es historia precisamente, comenzó el día en que Rafael se incorporó a trabajar con la brigada que impermeabiliza el techo del edificio y Dayamí decidió preparar el almuerzo de los constructores. Lo que en un momento fue una iniciativa ahora ha tomado otro matiz, dice Dayamí, “y ahora son como una gran familia, nos ponemos de acuerdo con lo que se va a cocinar, hay respeto y mucha cooperación”.

Con esa increíble energía juvenil, Dayamí ha logrado que otras féminas, afiliadas a la Federación de Mujeres Cubanas, FMC, se sumen. Entre todas comparten los trajines de la cocina y hasta el lavado de la ropa de los obreros para que los lunes comiencen su faena limpios y se sientan como en casa, comentó Dayamí.

Y cuando termine la ejecución del programa qué va a pasar?, le pregunté a esta joven y fue rápida al contestar “ entre nosotros va a quedar mucho, va a quedar cariño, seguiremos siendo una familia y cuando vayan a otro edificio allí estaré yo y mis federadas”, por qué, pregunté, y dijo “porque así somos los cubanos”.

Dayamí Leyva Salas, dice con mucho orgullo que es la secretaria general de la delegación 4, bloque 222 del Distrito José Martí. Ella se declara fiel seguidora del legado de Vilma Espín y de otras tantas mujeres que a lo larga de la historia ha escrito páginas de gloria.

Ser o no ser, esa es la cuestión..

Desde que nacemos las cubanas y los cubanos nos convertimos en clientes, consumidores y usuarios, porque necesitamos tanto de la dependienta de la tienda, del bodeguero, la peluquera y el barbero, como de los compañeros de la tintorería, el gastronómico y el técnico de los talleres.


En otras palabras, tan vitales asistencias las recibimos directamente de los trabajadores del comercio, la gastronomía y los servicios, de cuya tesón y constancia en su desempeño dependerá la satisfacción de los intereses y las necesidades de quienes se acercan a ellos.


Si bien es cierto que hoy el sector en la mayor de Las Antillas recibe nuevos aires, innegable es también el sentido mucho más claro que tiene la población cubana de lo que es calidad y en tal sentido es más exigente.


Entonces, quienes trabajan en unidades ahora remodeladas y con nuevos y modernos recursos, le concierne demostrar con hechos ser eficientes y eficaces.


Pero sucede que ser eficientes y eficaces significa que cada servicio que se dé o producto que se venda sea como debe, que abunde el buen trato, la cortesía, la creatividad, el buen gusto y la estética, que sea mayor la responsabilidad de cada uno en su gestión y la profesionalidad.


Le atañe entonces a estos trabajadores que saben la utilidad de su quehacer, desempeñarse con una actitud consecuente, para que rescate, imagen y reanimación se correspondan y el sector del comercio, la gastronomía y los servicios marche definitivamente a la vanguardia, que es en definitiva lo que de ellos espera el pueblo y la Sociedad.

El Mojito de Hemingway



Ernest Hemingway, cubano zato no de nacimiento pero sí de aplatanamiento, es quizás el responsable de que el mojito sea el coctel cubano más famosos a nivel mundial.

Por su fácil elaboración y sabor y aroma únicos, ha sido degustado tanto en los salones más elegantes de la coctelería mundial como en el hogar de cualquier cubano.

Sobre el origen de esta bebida centenaria, erróneamente se piensa que fue inventada en el restaurante La Bodeguita del Medio. Tampoco surgió, como muchos piensan, en “Las Cañitas” del Hotel Habana Libre donde era muy popular en la década del ’60.

Incluso antes, en la década del ’30, en el bar “Mirador del Golfo” del Hotel Nacional, tampoco fue donde se creó tan popular trago de la coctelería cubana.
Años atrás, en el 1910 en el bar de la playa “La Concha” en Marianao, fue popularizado por un cantinero llamado Rogelio, un criollo descendiente de españoles. Pero el nombre del verdadero creador es aún un enigma porque fue tragado por la historia y el olvido.

Es a través de la historia oral, que en la actualidad se dice que fue fruto de la creación de un criollo descendiente de españoles quien llegó a la aromática mezcla en un club aristócrata de la Playa de Marianao. Originalmente el trago se realizaba con un baso de 6 onzas, actualmente se utiliza uno de 8 onzas, aunque siempre se han usado gotas de Angostura.



Aunque en la actualidad se asocia con el empleo de uno de los rones más conocidos de Cuba, el Havana Club Añejo Blanco, cuando surge nunca estuvo asociado con ningún ron en particular. Eso sí, siempre con algún Ron Blanco.

El término “mojo” significa mezcla y se refería a un popular coctel que se preparaba a base de ginebra y vermouth, aunque también se refiere a un tipo de salsa que se utiliza en algunos tipos de platos.



Pero sin lugar a dudas, es el mijito de “La Bodeguita del Medio” el más universal de todos. Ese que fue popularizado por el escritor de origen norteamericano y premio Nobel de Literatura Ernest Hemingway quien encantado por la coctelería cubana, expresó: “Mi Daiquirí en el Floridita y mi Mojito en La Bodeguita”. Este último, lugar que también es célebre por acoger otros comensales como el Poeta Nacional Nicolás Guillén.

Originalmente “La Bodeguita del Medio” era un establecimiento destinado a la venta de víveres, de ahí su nombre. Posteriormente se le incorporaron algunos platos de comida y bebidas, idea responsable de la incorporación del Mojito, suave estimulante medio ácido-dulzón y con aroma a hierbabuena y limón.



El Mojito sin dudas que se ha ganado un lugar en la cultura cubana. Ha sido degustado por un número ilimitado de degustadores tanto dentro como fuera de Cuba, por lo que se ha convertido en un emblema de nuestra cultura en cualquier parte del mundo.

Y después de tanto hablar de una bebida de gusto tan singular, que mejor forma de terminar esta breve historia de esta bebida que compartiendo la receta del mundialmente conocido Mojito.

Los ingredientes son zumo de limón natural, azúcar blanca de caña, agua mineral con gas, gotas de bitter Angostura, unas ramas de hierbabuena y, por supuesto, ron añejo blanco.

Su preparación comienza con la mezcla del zumo de medio limón con una cucharadita de azúcar, le agregamos un poquito de agua mineral y disolvemos. Solo tras diluir completamente el azúcar, es que se agrega un tallo de hierbabuena tras haber sido macerado evitando hacerlo con hojas. Posteriormente se agregan unos 45 ml del ron añejo blanco, dos o tres cubos de hielo, y homogeneizamos con agua mineral gaseada. Decoramos con unas ramitas y hojas de hierbabuena sin macerar. Finalmente se coloca un golpe de bitter Angostura (dos o tres gotas).

Una curiosidad es que el trago no se debe tomar con absorbentes ya que la bebida iría a parar directamente al final de la boca, sin ser correctamente degustados todos sus sabores en las diferentes áreas de la lengua: primero el sabor dulce, seguido del ácido, luego lo salado y finalmente lo amargo.

Finalmente habría que descubrir los secretos del Mojito, la que es, según algunos, la bebida más sabrosa y refrescante de la coctelería cubana, esa que supo seducir a uno de los escritores más grandes de la literatura universal y que sintió por ella una verdadera mezcla de pasión.

La excepción de Vista Alegre



Una de las características que hizo única la Revolución Cubana fue el trabajar, paulatinamente, por eliminar la segregación social. Atrás quedaban los sitios elitistas a los que solo podían acudir las clases más pudientes de la sociedad cubana.

Ejemplo de ello lo constituye la transformación del centro de recreación del vistoso barrio de Vista Alegre, un lugar para el disfrute de la burguesía santiaguera, que se convirtió en uno de los mayores centros de recreación popular de nuestra ciudad y del país.

Vista Alegre era la zona residencial de la burguesía de Santiago de Cuba, muestra de ello son las contrastantes edificaciones que sobresalen por su vistosidad y opulencia con el resto de las viviendas realizadas en la misma época.

No por gusto la zona ostenta algunos de los exponentes más importantes del eclecticismo santiaguero, del barroco y del art déco; algunas viviendas de madera de las pocas que se conservan en la ciudad, además de las únicas dos construcciones art nouveau realizadas en nuestra urbe. Eso sin mencionar la existencia de la única iglesia neogótica.

Todo ello, unido a que en Vista Alegre se encontraban las residencias de las más importantes personalidades del mundo de la política, economía y cultura de Santiago de Cuba, demuestra lo inaccesible del lugar.

Pero Vista Alegre se erigía como un reparto netamente residencial, a través del sistema de lotes, que permitía la construcción de fastuosos hogares, complaciendo los más exquisitos caprichos de sus moradores a través de la libre imaginación de los arquitectos más renombrados de la época. Entre ellos sobresale el nombre del arquitecto e ingeniero Carlos Segrera quien realizó una obra sin precedentes en la ciudad y que maravilla a quien la admira, el edificio que hoy ocupa el Palacio Provincial de Pioneros Una Flor para Camilo.

La excepción a este carácter puramente de edificaciones residenciales, lo constituyó el Vista Alegre Tennis Club, centro recreativo deportivo creado para el disfrute de los vecinos del reparto y cuya edificación moderna de estilo racionalista, ostentaba y reflejaba el poder de la burguesía para la cual había sido construida y que coexistía alrededor del lugar.

Pero esta realidad cambió tras 1959 cuando fue transformado, primeramente, en una escuela deportiva, aprovechando las diferentes áreas destinadas a la práctica de diferentes deportes. Posteriormente, se convirtió en un círculo social obrero y por último, en un círculo deportivo recreativo conocido popularmente como el CIROA.
Tras haber sido sometido a una reparación capital, el Centro Recreativo Juvenil Capitán Orestes Acosta satisface las más exigentes demandas en sus 14 áreas de recreo, entre las que sobresalen el antiguo vestíbulo, ahora convertido en una galería de arte dedicada a promover la obra de los jóvenes artistas de la ciudad; además de la pista multipropósito, en la que se puede practicar el patinaje, entre otras actividades deportivas, y otras áreas como la piscina, salones de baile, una sala de juegos y un salón de computación.

Enfrascado en la máxima de una mente sana en cuerpo sano, el Centro Recreativo Juvenil Capitán Orestes Acosta permite la realización de diferentes deportes como el voleibol, baloncesto, pelota vasca, el tenis de campo y una pista de doscientos metros para los amantes del atletismo.

Si bien la infraestructura está creada, y prueba de ello fue la remodelación a la que fue sometida meses atrás, el CIROA tiene mucho por delante para convertirse, quizás no en la principal, pero sí en una de las propuestas más importantes en el área de la recreación, cultural y deportiva de la ciudad de Santiago de Cuba.

lunes, 1 de febrero de 2010

Mis JPGs 2

Aquí comparto otras imágenes.









Mis JPGs

Estas son algunas imágenes que he tenido la posibilidad de tomar. Todas son de Santiago de Cuba, del Campismo Caletón y de las plantas del patio de mi casa.









Santiago de Cuba: una ciudad con personalidad



Alguna vez se ha detenido a pensar cómo somos los santiagueros?. Una pregunta bastante difícil de responder en mi opinión, y que conste que soy santiaguera.

Retaría a los hombres de ciencia más sesudos de la sexagenaria Universidad de Oriente, porque como dijera Fernando Ortiz somos un ajiaco. Entonces, ¿qué clase de ciudad, por ende, debía tener el santiaguero? Citando a uno de los escritores más universales de nuestro país, Alejo Carpentier, sería “una cosa de lo más raro”.

El desarrollo arquitectónico de una ciudad refleja la personalidad de la misma, y tan cierta y real como que Santiago de Cuba presume de tener algunos particulares que la hacen una urbe única.

Primeramente, un ejercicio de la mente, ¿en qué otra ciudad de nuestro país se encuentra una Catedral en un segundo piso? Y como si fuera poco, encima de una planta dedicada por entero al comercio. Catedral que por demás alberga la que es considerada la obra de la plástica más antigua de nuestro país: la pintura del Santo Ecce Homo, tablilla de 330 mm de altura.
Imágenes del ángel de la Catedral

Y siguiendo por el camino de las edificaciones de índole religioso, en el elegante barrio de Vista Alegre, se encuentra el ejemplar neogótico más genuino de la ciudad: la Iglesia de La Sagrada Familia.

El arquitecto santiaguero Sebastián Ravelo Repilado fue el artífice fundamental de tan singular proyecto en el que se distinguen algunos elementos elegantes y extraños a la vez, como son los pináculos que adornan su techo, además del rosetón y las puertas y ventanas ojivales, la cubierta desarrollada con arcos de crucería, entre otros.

Estos son algunos distintivos que evidencian la presencia de elementos propios de las fastuosas construcciones góticas, incorporados al estilo ecléctico que caracteriza cada uno de los rincones de Santiago de Cuba.

No muy lejos de la Iglesia de La Sagrada Familia, se encuentran dos edificaciones, exponentes de la influencia del Art Nouveau en la urbe santiaguera. Ambas responden a las características de las grandes moradas construidas en el Reparto Vista Alegre antes de 1959.



Poseen arcos trilobulados que descansan sobre capiteles decorados con motivos florales, y adornan las galerías de la fachada principal y de los laterales. Las dos viviendas muestran influencias del modernismo catalán en la herrería curva y el pretil sinuoso sustentado en un cornisamiento ondulante. Terminan de darle prestancia y singularidad a estas viviendas, la escalera ondulante que permite el acceso al interior.

Otra construcción que hace notable a la ciudad de Santiago de Cuba, es la presencia de la casa más antigua de Cuba, y sin lugar a dudas, una de las más añejas de América. Ubicada frente a la antigua plaza de Armas, hoy Parque Céspedes, se erige la Casa de Diego Velázquez o Museo de Ambiente Histórico Cubano.

La fecha en que se inició la construcción de la misma data del primer tercio del siglo XVI. ¡Más de cuatrocientos años aferrándose al suelo que la vio crecer!
Su diseño tiene rasgos de distintas corrientes arquitectónicas, como la presencia en el nivel superior de celosías de clara afiliación morisca y el la presencia de elementos originales como puertas españolas, ventanas de cuarterones y de tableros con incisiones que demuestran el paso del barroco por la arquitectura doméstica. Actualmente, el Museo de Ambiente Histórico Cubano recrea el contexto colonial que se vivió en Cuba siglos atrás.

Ahora bien, no son solo las construcciones más modernas y gigantes las que enorgullecen a las personas de su ciudad. No existe en Santiago de Cuba un edificio que supere los 18 pisos de alturas o largos gusanos subterráneos que atraviesen la ciudad y permitan el traslado de miles de personas diariamente.

Pero sí exhibimos un patrimonio arquitectónico con siglos de antigüedad, donde se observan las más disímiles influencias arquitectónicas desde el Barroco y el Art Nouveau, hasta construcciones más modernas como el Hotel Meliá Santiago.



Así es la ciudad de Santiago de Cuba, una urbe capaz de combinar lo más antiguo con lo más moderno, una villa que muestra una gran personalidad caracterizada por una mezcla de estilos arquitectónicos, que sin lugar a dudas, la hacen única, notable e ideal.

¿Y cómo se va a llamar el niño?

Traer un niño al mundo no es tarea fácil. Todos tenemos claras cuáles son algunas de nuestras obligaciones: alimentarlo, protegerlo, cuidarlo y amarlo. Pero en ocasiones olvidamos otras, y que sin proponérnoslo, podríamos lastimarlos para el resto de sus vidas.

Darle un nombre a una criatura, más allá de la simpleza del hecho, acarrea una gran responsabilidad, que de no tenerse en cuenta, podría traducirse en un problema de gran repercusión.

Por un lado está la construcción del nombre, que va desde la unión de palabras con distintos significados, hasta la impronunciable combinación de letras.

De esta forma, existen nombres que lejos de identificar a sus poseedores, crean una ambigüedad de sexo de difícil comprensión. De aquí que resulta difícil decir si Arelbis es el nombre de un hombre o una mujer.

Por otro lado, los nombres traen consigo una connotación social. Usnavy, más allá de ser un identificados, podría convertirse en una propaganda política.

Otros, como Lesdiana, pude apelar a una orientación sexual, que una vez arribado a otras edades como la adolescencia, puede ser motivo de las tan temidas burlas.
Por parte del sistema legal cubano, la ley 51 de 1985, en su artículo 40 inciso A, prohíbe el uso de números, nombres construidos por una letra o por más de dos nombres. Igualmente está vetado el uso de nombres propios y los identificativos que vayan en contra de la sociedad.

Aún así, los nombres anteriormente mencionados son reales y atentan, a todas luces, contra la idiosincrasia del cubano.

Entonces, ¿hasta que punto es clara la ley en cuanto a la idoneidad de los nombres a usar? ¿Hasta dónde es responsabilidad de los padres? ¿Y no es acaso importante la preparación de otros idiomas que tenga el personal encargado de las inscripciones de los nuevos nacidos?

Porque basta con mencionar la avalancha de nombres foráneos en Cuba a raíz de la telenovela extranjera en boga, cualquiera que fuese su origen (brasileño, japonés, colombiano, etc.), ¡quién sabrá el significado de los mismos…!

Entonces, ¿a quién le toca decir cuál nombre atenta o no contra la idiosincrasia del cubano? ¿Hasta que punto media la subjetividad y nivel de conocimiento de los encargados de este proceso?

La primera responsabilidad cae en los padres. Es deber de ellos evitarle a su descendencia el engorroso proceso legal para cambiarlos. Más allá del nombre, hay un significado, pues quizás no sabe que el nombre Andrés, un nombre muy antiguo, significa varonil, o que Mara, que es un identificativo muy singular y bello, es de origen hebreo y es sinónimo de amarga.

Detrás de los nombres hay una historia y un significado que debemos tener en cuenta.

viernes, 29 de enero de 2010

El ¿estigma? de la retransmisión en Cuba



Otra vez retransmiten una telenovela cubana. Soy de las personas que le encantan los dramatizados cubanos, aún cuando no pueden competir en calidad desde el punto de vista de realización con dramatizados extranjeros.

Es cierto que las telenovelas brasileñas son “galletazos” visuales. Y a decir verdad tienen de donde escoger: una selva envidiable, una ciudad como Río de Janeiro regala unos paisajes urbanos exquisitos, y unas playas que no se quedan atrás. Pero esa es la realidad, o al menos una parte de ella, de los brasileños. No es la mía.

Y por el otro lado están los audiovisuales norteamericanos, que han llegado a la televisión cubana y se han apoderado del horario de la madrugada. Ojo, que se transmiten en la madrugada aún cuando en su mayoría son de estreno en los canales de televisión cubanos ¿…?

Con el propósito de transmitir en Cuba no uno, sino dos canales de televisión las 24 horas hemos tenido que introducir la dinámica de las retransmisiones. Claro que tiene sus ventajas, es la posibilidad de recordar algunos materiales, actores, problemáticas sociales e incluso épocas pasadas. Pero requiere de mucho cuidado lo que retransmitimos, y más importante aún, cuando retransmitimos.

El estudio de los consumos culturales en Cuba demuestra que vivimos en una sociedad atípica. Muchas veces regimos nuestros horarios por el itinerario de nuestros canales.

En numerosos hogares cubanos el horario de la telenovela, cubana o extranjera indistintamente, representa un punto de giro en la dramaturgia del desarrollo cotidiano de cada hogar. Antes, es el momento del baño, las tareas de los muchachos y la comida; después, el horario del descanso, del sueño o de la salida nocturna.
El horario de la telenovela, es sagrado. Es por ello que muchos lo esperan con ansias de ver el siguiente capítulo de nuestro culebrón favorito, especialmente cuando es de estreno, lo que no sucede actualmente muy a menudo con las producciones nacionales. Hemos caído en un ciclo ¿interminable? de retransmisiones.

Recientemente fue retransmitida el serial policíaco “Su Propia Guerra”, y para el asombro de no pocos alcanzó niveles de teleaudiencia comparables con los obtenidos en su estreno. Pero es que los cubanos sufrimos, una y dos veces, con el tabo y todos sus avatares. Y estoy segura que algunos estarían dispuesto dentro de algún tiempo, de sufrir por tercera vez con Su Propia Guerra.



¿Y sucede lo mismo con el Balcón de los Helechos?

Sin dudas que sus pretensiones fueron muy grandes, pero igualmente el abordaje fue un tanto superficial: la historia del lesbianismo –desterrada de la televisión cubana, y recuerdo los cortes que sufrió la historia de la pareja de lesbianas en La Señora del Destino-, la aún meramente descriptivas historias de las drogas y los jóvenes, la relación entre personas de diferentes procedencias sociales y edades…

Muchos coinciden en que lo más sobresaliente fue la actuación de Susana Pérez. Soberbia y extremadamente natural fue el desdoblaje que experimentó para traernos a la pantalla un personaje con el que todos gozamos y con el cual muchas se identificaron, y hasta imitaron, ¿no es verdad esta tu niña?



La actuación de Susana Pérez fue tan abrumadoramente absorbente que historias complejas e importantes de la telenovela pasaron con más penas que glorias. Nuevamente el amor homosexual entre mujeres sufrió la superficialidad del audiovisual cubano, la historia de la pareja alcohólica no traspasó la mera barrera de algunas consecuencias de la adicción, sin adentrarse mucho en las transformaciones psicosociales que atraviesan los individuos.

La telenovela cubana El Balcón de los Helechos si bien hizo disfrutar de la problemática del “Profesor” Perdomo y su problema con los “hielitos” (impotencia sexual), y las artes de la “Licenciada Verónica”, también reforzó algunas conductas un tanto machistas. Las mujeres buenas se quedan en la casa, mientras las más… coquetas se llevan el gato al agua. Aunque hay que reconocer que muchas veces es así.

Lo que más me desagradó confieso que fue el final, la mujer buena, la que no quería hacer el amor en el balcón de helechos, ¿tenía que necesariamente hacerlo al final? ¿Es esa la imagen que querían transmitirnos, que la mujer debía de cambiar todo su sistema de creencias para estar con el hombre que quería?

Hay que reconocerle que la telenovela El Balcón de los Helecho fue un importante paso en el audiovisual cubano en cuanto a que pretende acercarse aún más a las problemáticas de los cubanos actuales. Un intento, que como los que le sucedieron y los que vendrán, acarrearán polémicas y debates en cuanto al tratamiento de los temas, las formas de realización, y otras muchas más, que sin lugar a dudas, evidencian un esfuerzo sincero de la Televisión cubana.

miércoles, 27 de enero de 2010

Mi amiga es golpeada




En una interesante página referida a la violencia de género, me encontré el siguiente perturbador y alarmante mensaje: “Cada 18 segundos una mujer es maltratada en algún lugar del mundo”

Nunca imaginé que iba a ver a una amiga mía con un ojo morado. Por un momento pensé que solo servía de argumento para que Maité Vera o Xiomara Blanco escribiera una novela que tratara la familia cubana y sus problemáticas.

Pero sí, hace solo dos días que tocó a mi puerta. Y juro que no fue solo por el color morado del golpe el que me hizo sentir que había un problema, sino que en su cara, sus ojos adornados ya por el moretón, reflejaban la tristeza de una mujer que acababa de ser maltratada. Esa tristeza, y arriesgándome a pecar de feminista, pero hay que ser mujer para entender ese tipo de dolor.

¡Me caí cuando bajaba las escaleras! Esa fue la explicación que me dijo. Por favor, no es solo un insulto a nuestra amistad y a mi inteligencia, además de las novelas, ¿ese tipo de justificación le resulta creíble a alguien?

No me las doy de ser una mujer extremadamente liberal, pero si alguna vez me pasara, y espero sinceramente que no, nunca podría usar esos recursos efectivos solo en las novelas. Tras conversar un rato, llegó a abrirse conmigo y me lo confesó todo.
Era la primera vez que la golpeaba, y que él le había prometido no hacerlo nunca más, que atravesaba por un mal momento con sus padres, en el trabajo… vaya, una escena que realmente me resultaba conocida.

Y mientras más hablaba, más veía las secuelas del “desliz” provocado por un mal momento. Imagínese usted que todos atravesáramos por un mal momento y descargáramos la rabia con los que están al lado. Que quedaría de nuestra pobre y ya maltratada humanidad.

Y lo que más me molestaba es que a pesar de todo, siguiera buscando justificaciones para su conducta violenta, todavía hoy me pregunto en qué casos se justifica que un hombre golpee a una mujer…

La violencia intrafamiliar no es un fenómeno ajeno a Cuba. No cree en nivel intelectual, en color de piel, status social o credo religioso. Puede parasitar cualquier hogar, comunidad o grupo social y manifestarse de muchas formas.

La Organización Mundial para la Salud (OMS) define la violencia: “el uso intencional de la fuerza o el poder físico, de hecho o como amenaza contra uno mismo, otra persona o un grupo o comunidad, que cause o tenga muchas probabilidades de causar lesiones, muertes, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones”.
Puede ser de índole física, psicológica, sexual, y está relacionada con los comportamientos dominantes, de unos hacia otros. Este tipo de violencia en la familia es también llamada “violencia doméstica”.

El problema de la violencia está en su reconocimiento. Es el de hacer un alto en nuestras vidas y decir, ¿por qué tengo que aguantar que me maltraten, en alguna ocasión le di yo el derecho a alguien a que me maltratara?

Independientemente de la sociedad, la labor de las instituciones y la influencia de los medios de comunicación, no cabe dudas que es en la familia donde se siembran los gérmenes de los golpes del mañana.

Recuerdo como el abuelo de un amigo de mi hijo, le enseñaba la importancia a su nieto de ser el primero en dar un golpe en cualquier disputa. Si el contrincante era mayor en corpulencia dar el primer golpe más que una opción era un imperativo, lo mismo era defenderse con piedras o palos. Y que nunca se dejara meter por una mujer, que era lo peor que le podría pasar a un varón. Que le metiera, más suave, pero que le metiera. ¡Y casi vomito de solo recordar!

Más que una persona apta para defenderse en el mundo, lo que estaba inculcándole a su nieto la personalidad de un hombre machista y abusador en potencia. El tiempo no lo quiso así, y hoy por hoy, es un gran amigo de mi hijo y excelente persona en su familia. Gracias a Dios.

El dolor físico pasa, y aunque las cicatrices quedan, las heridas siempre sanan. ¿Y la moral, la vergüenza? ¿También sanan?

Mi amiga tiene miedo de ir a su casa. Ruega porque le vaya bien a su marido en el trabajo y que nunca más tenga problemas. Vive la incertidumbre de los que esperan lo peor en cualquier momento.

Siente miedo de demorarse en su trabajo, de ir a casa de una amiga e incluso de pintarse los labios no vaya a ser que sean los causantes de cualquier pelea que genere una golpiza.

En Cuba existe la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) que sin lugar a dudas tiene dentro de sus principales funciones la defensa de los derechos de la mujer. Activamente lucha por la concientización dentro de sus afiliadas y comunidad en general sobre los peligros que entraña la violencia hacia cualquier miembro de la familia.

La Federación de Mujeres Cubanas tiene gran importancia en el proceso de orientar a mujeres que han sido objeto de cualquier tipo de agresión, formando equipos multidisciplinarios con abogados, psicólogos y otros especialistas en la Casa de
Orientación a la Mujer y a la Familia.

Muchas de las ideas entorno al desenvolvimiento de la mujer en la sociedad cubana, se encuentran plasmadas en la Revista Mujeres.

La directora de la Revista Mujeres, Isabel Moya, en entrevista publicada por el sitio de la Televisión Cubana se refirió que hasta hace unos años el tratamiento en Cuba de la violencia de género por los medios audiovisuales resultaba casi nulo. En mi opinión es aún una tarea pendiente por los realizadores cubanos.

Muy a mi pesar no logré convencer a esa amiga de ir a consultar a un especialista. Ese es un fracaso mío y de ella por el desconocimiento y por la cobardía.
Aún llega a su casa con miedo y toparse cara a cara con la violencia. Yo solo la escucho pero nada más puedo hacer en tanto no se llene de valor y de el primer paso sola.