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de la alpinia y otras malas hierbas

martes, 2 de febrero de 2010

Ser o no ser, esa es la cuestión..

Desde que nacemos las cubanas y los cubanos nos convertimos en clientes, consumidores y usuarios, porque necesitamos tanto de la dependienta de la tienda, del bodeguero, la peluquera y el barbero, como de los compañeros de la tintorería, el gastronómico y el técnico de los talleres.


En otras palabras, tan vitales asistencias las recibimos directamente de los trabajadores del comercio, la gastronomía y los servicios, de cuya tesón y constancia en su desempeño dependerá la satisfacción de los intereses y las necesidades de quienes se acercan a ellos.


Si bien es cierto que hoy el sector en la mayor de Las Antillas recibe nuevos aires, innegable es también el sentido mucho más claro que tiene la población cubana de lo que es calidad y en tal sentido es más exigente.


Entonces, quienes trabajan en unidades ahora remodeladas y con nuevos y modernos recursos, le concierne demostrar con hechos ser eficientes y eficaces.


Pero sucede que ser eficientes y eficaces significa que cada servicio que se dé o producto que se venda sea como debe, que abunde el buen trato, la cortesía, la creatividad, el buen gusto y la estética, que sea mayor la responsabilidad de cada uno en su gestión y la profesionalidad.


Le atañe entonces a estos trabajadores que saben la utilidad de su quehacer, desempeñarse con una actitud consecuente, para que rescate, imagen y reanimación se correspondan y el sector del comercio, la gastronomía y los servicios marche definitivamente a la vanguardia, que es en definitiva lo que de ellos espera el pueblo y la Sociedad.

El Mojito de Hemingway



Ernest Hemingway, cubano zato no de nacimiento pero sí de aplatanamiento, es quizás el responsable de que el mojito sea el coctel cubano más famosos a nivel mundial.

Por su fácil elaboración y sabor y aroma únicos, ha sido degustado tanto en los salones más elegantes de la coctelería mundial como en el hogar de cualquier cubano.

Sobre el origen de esta bebida centenaria, erróneamente se piensa que fue inventada en el restaurante La Bodeguita del Medio. Tampoco surgió, como muchos piensan, en “Las Cañitas” del Hotel Habana Libre donde era muy popular en la década del ’60.

Incluso antes, en la década del ’30, en el bar “Mirador del Golfo” del Hotel Nacional, tampoco fue donde se creó tan popular trago de la coctelería cubana.
Años atrás, en el 1910 en el bar de la playa “La Concha” en Marianao, fue popularizado por un cantinero llamado Rogelio, un criollo descendiente de españoles. Pero el nombre del verdadero creador es aún un enigma porque fue tragado por la historia y el olvido.

Es a través de la historia oral, que en la actualidad se dice que fue fruto de la creación de un criollo descendiente de españoles quien llegó a la aromática mezcla en un club aristócrata de la Playa de Marianao. Originalmente el trago se realizaba con un baso de 6 onzas, actualmente se utiliza uno de 8 onzas, aunque siempre se han usado gotas de Angostura.



Aunque en la actualidad se asocia con el empleo de uno de los rones más conocidos de Cuba, el Havana Club Añejo Blanco, cuando surge nunca estuvo asociado con ningún ron en particular. Eso sí, siempre con algún Ron Blanco.

El término “mojo” significa mezcla y se refería a un popular coctel que se preparaba a base de ginebra y vermouth, aunque también se refiere a un tipo de salsa que se utiliza en algunos tipos de platos.



Pero sin lugar a dudas, es el mijito de “La Bodeguita del Medio” el más universal de todos. Ese que fue popularizado por el escritor de origen norteamericano y premio Nobel de Literatura Ernest Hemingway quien encantado por la coctelería cubana, expresó: “Mi Daiquirí en el Floridita y mi Mojito en La Bodeguita”. Este último, lugar que también es célebre por acoger otros comensales como el Poeta Nacional Nicolás Guillén.

Originalmente “La Bodeguita del Medio” era un establecimiento destinado a la venta de víveres, de ahí su nombre. Posteriormente se le incorporaron algunos platos de comida y bebidas, idea responsable de la incorporación del Mojito, suave estimulante medio ácido-dulzón y con aroma a hierbabuena y limón.



El Mojito sin dudas que se ha ganado un lugar en la cultura cubana. Ha sido degustado por un número ilimitado de degustadores tanto dentro como fuera de Cuba, por lo que se ha convertido en un emblema de nuestra cultura en cualquier parte del mundo.

Y después de tanto hablar de una bebida de gusto tan singular, que mejor forma de terminar esta breve historia de esta bebida que compartiendo la receta del mundialmente conocido Mojito.

Los ingredientes son zumo de limón natural, azúcar blanca de caña, agua mineral con gas, gotas de bitter Angostura, unas ramas de hierbabuena y, por supuesto, ron añejo blanco.

Su preparación comienza con la mezcla del zumo de medio limón con una cucharadita de azúcar, le agregamos un poquito de agua mineral y disolvemos. Solo tras diluir completamente el azúcar, es que se agrega un tallo de hierbabuena tras haber sido macerado evitando hacerlo con hojas. Posteriormente se agregan unos 45 ml del ron añejo blanco, dos o tres cubos de hielo, y homogeneizamos con agua mineral gaseada. Decoramos con unas ramitas y hojas de hierbabuena sin macerar. Finalmente se coloca un golpe de bitter Angostura (dos o tres gotas).

Una curiosidad es que el trago no se debe tomar con absorbentes ya que la bebida iría a parar directamente al final de la boca, sin ser correctamente degustados todos sus sabores en las diferentes áreas de la lengua: primero el sabor dulce, seguido del ácido, luego lo salado y finalmente lo amargo.

Finalmente habría que descubrir los secretos del Mojito, la que es, según algunos, la bebida más sabrosa y refrescante de la coctelería cubana, esa que supo seducir a uno de los escritores más grandes de la literatura universal y que sintió por ella una verdadera mezcla de pasión.

La excepción de Vista Alegre



Una de las características que hizo única la Revolución Cubana fue el trabajar, paulatinamente, por eliminar la segregación social. Atrás quedaban los sitios elitistas a los que solo podían acudir las clases más pudientes de la sociedad cubana.

Ejemplo de ello lo constituye la transformación del centro de recreación del vistoso barrio de Vista Alegre, un lugar para el disfrute de la burguesía santiaguera, que se convirtió en uno de los mayores centros de recreación popular de nuestra ciudad y del país.

Vista Alegre era la zona residencial de la burguesía de Santiago de Cuba, muestra de ello son las contrastantes edificaciones que sobresalen por su vistosidad y opulencia con el resto de las viviendas realizadas en la misma época.

No por gusto la zona ostenta algunos de los exponentes más importantes del eclecticismo santiaguero, del barroco y del art déco; algunas viviendas de madera de las pocas que se conservan en la ciudad, además de las únicas dos construcciones art nouveau realizadas en nuestra urbe. Eso sin mencionar la existencia de la única iglesia neogótica.

Todo ello, unido a que en Vista Alegre se encontraban las residencias de las más importantes personalidades del mundo de la política, economía y cultura de Santiago de Cuba, demuestra lo inaccesible del lugar.

Pero Vista Alegre se erigía como un reparto netamente residencial, a través del sistema de lotes, que permitía la construcción de fastuosos hogares, complaciendo los más exquisitos caprichos de sus moradores a través de la libre imaginación de los arquitectos más renombrados de la época. Entre ellos sobresale el nombre del arquitecto e ingeniero Carlos Segrera quien realizó una obra sin precedentes en la ciudad y que maravilla a quien la admira, el edificio que hoy ocupa el Palacio Provincial de Pioneros Una Flor para Camilo.

La excepción a este carácter puramente de edificaciones residenciales, lo constituyó el Vista Alegre Tennis Club, centro recreativo deportivo creado para el disfrute de los vecinos del reparto y cuya edificación moderna de estilo racionalista, ostentaba y reflejaba el poder de la burguesía para la cual había sido construida y que coexistía alrededor del lugar.

Pero esta realidad cambió tras 1959 cuando fue transformado, primeramente, en una escuela deportiva, aprovechando las diferentes áreas destinadas a la práctica de diferentes deportes. Posteriormente, se convirtió en un círculo social obrero y por último, en un círculo deportivo recreativo conocido popularmente como el CIROA.
Tras haber sido sometido a una reparación capital, el Centro Recreativo Juvenil Capitán Orestes Acosta satisface las más exigentes demandas en sus 14 áreas de recreo, entre las que sobresalen el antiguo vestíbulo, ahora convertido en una galería de arte dedicada a promover la obra de los jóvenes artistas de la ciudad; además de la pista multipropósito, en la que se puede practicar el patinaje, entre otras actividades deportivas, y otras áreas como la piscina, salones de baile, una sala de juegos y un salón de computación.

Enfrascado en la máxima de una mente sana en cuerpo sano, el Centro Recreativo Juvenil Capitán Orestes Acosta permite la realización de diferentes deportes como el voleibol, baloncesto, pelota vasca, el tenis de campo y una pista de doscientos metros para los amantes del atletismo.

Si bien la infraestructura está creada, y prueba de ello fue la remodelación a la que fue sometida meses atrás, el CIROA tiene mucho por delante para convertirse, quizás no en la principal, pero sí en una de las propuestas más importantes en el área de la recreación, cultural y deportiva de la ciudad de Santiago de Cuba.

lunes, 1 de febrero de 2010

Mis JPGs 2

Aquí comparto otras imágenes.









Mis JPGs

Estas son algunas imágenes que he tenido la posibilidad de tomar. Todas son de Santiago de Cuba, del Campismo Caletón y de las plantas del patio de mi casa.









Santiago de Cuba: una ciudad con personalidad



Alguna vez se ha detenido a pensar cómo somos los santiagueros?. Una pregunta bastante difícil de responder en mi opinión, y que conste que soy santiaguera.

Retaría a los hombres de ciencia más sesudos de la sexagenaria Universidad de Oriente, porque como dijera Fernando Ortiz somos un ajiaco. Entonces, ¿qué clase de ciudad, por ende, debía tener el santiaguero? Citando a uno de los escritores más universales de nuestro país, Alejo Carpentier, sería “una cosa de lo más raro”.

El desarrollo arquitectónico de una ciudad refleja la personalidad de la misma, y tan cierta y real como que Santiago de Cuba presume de tener algunos particulares que la hacen una urbe única.

Primeramente, un ejercicio de la mente, ¿en qué otra ciudad de nuestro país se encuentra una Catedral en un segundo piso? Y como si fuera poco, encima de una planta dedicada por entero al comercio. Catedral que por demás alberga la que es considerada la obra de la plástica más antigua de nuestro país: la pintura del Santo Ecce Homo, tablilla de 330 mm de altura.
Imágenes del ángel de la Catedral

Y siguiendo por el camino de las edificaciones de índole religioso, en el elegante barrio de Vista Alegre, se encuentra el ejemplar neogótico más genuino de la ciudad: la Iglesia de La Sagrada Familia.

El arquitecto santiaguero Sebastián Ravelo Repilado fue el artífice fundamental de tan singular proyecto en el que se distinguen algunos elementos elegantes y extraños a la vez, como son los pináculos que adornan su techo, además del rosetón y las puertas y ventanas ojivales, la cubierta desarrollada con arcos de crucería, entre otros.

Estos son algunos distintivos que evidencian la presencia de elementos propios de las fastuosas construcciones góticas, incorporados al estilo ecléctico que caracteriza cada uno de los rincones de Santiago de Cuba.

No muy lejos de la Iglesia de La Sagrada Familia, se encuentran dos edificaciones, exponentes de la influencia del Art Nouveau en la urbe santiaguera. Ambas responden a las características de las grandes moradas construidas en el Reparto Vista Alegre antes de 1959.



Poseen arcos trilobulados que descansan sobre capiteles decorados con motivos florales, y adornan las galerías de la fachada principal y de los laterales. Las dos viviendas muestran influencias del modernismo catalán en la herrería curva y el pretil sinuoso sustentado en un cornisamiento ondulante. Terminan de darle prestancia y singularidad a estas viviendas, la escalera ondulante que permite el acceso al interior.

Otra construcción que hace notable a la ciudad de Santiago de Cuba, es la presencia de la casa más antigua de Cuba, y sin lugar a dudas, una de las más añejas de América. Ubicada frente a la antigua plaza de Armas, hoy Parque Céspedes, se erige la Casa de Diego Velázquez o Museo de Ambiente Histórico Cubano.

La fecha en que se inició la construcción de la misma data del primer tercio del siglo XVI. ¡Más de cuatrocientos años aferrándose al suelo que la vio crecer!
Su diseño tiene rasgos de distintas corrientes arquitectónicas, como la presencia en el nivel superior de celosías de clara afiliación morisca y el la presencia de elementos originales como puertas españolas, ventanas de cuarterones y de tableros con incisiones que demuestran el paso del barroco por la arquitectura doméstica. Actualmente, el Museo de Ambiente Histórico Cubano recrea el contexto colonial que se vivió en Cuba siglos atrás.

Ahora bien, no son solo las construcciones más modernas y gigantes las que enorgullecen a las personas de su ciudad. No existe en Santiago de Cuba un edificio que supere los 18 pisos de alturas o largos gusanos subterráneos que atraviesen la ciudad y permitan el traslado de miles de personas diariamente.

Pero sí exhibimos un patrimonio arquitectónico con siglos de antigüedad, donde se observan las más disímiles influencias arquitectónicas desde el Barroco y el Art Nouveau, hasta construcciones más modernas como el Hotel Meliá Santiago.



Así es la ciudad de Santiago de Cuba, una urbe capaz de combinar lo más antiguo con lo más moderno, una villa que muestra una gran personalidad caracterizada por una mezcla de estilos arquitectónicos, que sin lugar a dudas, la hacen única, notable e ideal.

¿Y cómo se va a llamar el niño?

Traer un niño al mundo no es tarea fácil. Todos tenemos claras cuáles son algunas de nuestras obligaciones: alimentarlo, protegerlo, cuidarlo y amarlo. Pero en ocasiones olvidamos otras, y que sin proponérnoslo, podríamos lastimarlos para el resto de sus vidas.

Darle un nombre a una criatura, más allá de la simpleza del hecho, acarrea una gran responsabilidad, que de no tenerse en cuenta, podría traducirse en un problema de gran repercusión.

Por un lado está la construcción del nombre, que va desde la unión de palabras con distintos significados, hasta la impronunciable combinación de letras.

De esta forma, existen nombres que lejos de identificar a sus poseedores, crean una ambigüedad de sexo de difícil comprensión. De aquí que resulta difícil decir si Arelbis es el nombre de un hombre o una mujer.

Por otro lado, los nombres traen consigo una connotación social. Usnavy, más allá de ser un identificados, podría convertirse en una propaganda política.

Otros, como Lesdiana, pude apelar a una orientación sexual, que una vez arribado a otras edades como la adolescencia, puede ser motivo de las tan temidas burlas.
Por parte del sistema legal cubano, la ley 51 de 1985, en su artículo 40 inciso A, prohíbe el uso de números, nombres construidos por una letra o por más de dos nombres. Igualmente está vetado el uso de nombres propios y los identificativos que vayan en contra de la sociedad.

Aún así, los nombres anteriormente mencionados son reales y atentan, a todas luces, contra la idiosincrasia del cubano.

Entonces, ¿hasta que punto es clara la ley en cuanto a la idoneidad de los nombres a usar? ¿Hasta dónde es responsabilidad de los padres? ¿Y no es acaso importante la preparación de otros idiomas que tenga el personal encargado de las inscripciones de los nuevos nacidos?

Porque basta con mencionar la avalancha de nombres foráneos en Cuba a raíz de la telenovela extranjera en boga, cualquiera que fuese su origen (brasileño, japonés, colombiano, etc.), ¡quién sabrá el significado de los mismos…!

Entonces, ¿a quién le toca decir cuál nombre atenta o no contra la idiosincrasia del cubano? ¿Hasta que punto media la subjetividad y nivel de conocimiento de los encargados de este proceso?

La primera responsabilidad cae en los padres. Es deber de ellos evitarle a su descendencia el engorroso proceso legal para cambiarlos. Más allá del nombre, hay un significado, pues quizás no sabe que el nombre Andrés, un nombre muy antiguo, significa varonil, o que Mara, que es un identificativo muy singular y bello, es de origen hebreo y es sinónimo de amarga.

Detrás de los nombres hay una historia y un significado que debemos tener en cuenta.